El primer empleo debe entrar a la universidad, plantea una especialista en innovación educativa
Según la autora, la inteligencia artificial está reduciendo los puestos donde los jóvenes aprendían el oficio, por lo que propone llevar experiencia real a las aulas.
En Panamá, el desempleo entre jóvenes de 20 a 24 años llegó al 22.7% en septiembre de 2025, mientras el 65% de los empleadores dice tener dificultades para encontrar el talento que necesita. La especialista en innovación educativa Elena (sin apellido en la fuente) sostiene que ambas cifras forman parte de un mismo problema: la transición entre la universidad y el primer trabajo está fallando.
La autora recuerda que, durante años, el título acreditaba una formación y el primer empleo completaba el aprendizaje. En ese puesto inicial, el joven atendía clientes, resolvía problemas incompletos, cometía errores bajo supervisión y entendía cómo se toman decisiones sin respuestas perfectas.
Hoy, según el texto, la IA llega primero a esas tareas de entrada, como redactar borradores, ordenar información, preparar reportes o hacer análisis iniciales. La autora aclara que eso no implica que todos esos empleos desaparezcan, pero sí que habrá menos espacio para aprender haciendo.
Los estudiantes ya usan estas herramientas. De acuerdo con la columna, en América Latina el 92% utiliza IA, aunque solo el 30% considera que la respuesta de su institución cumple sus expectativas. Para la autora, prohibir herramientas o redactar políticas que no llegan al aula no resuelve la brecha.
Su propuesta es que parte del primer empleo se integre al título. Menciona proyectos con empresas, pasantías con propósito, mentoría humana y problemas reales desde los primeros años. También plantea evaluar el razonamiento del estudiante, no solo el documento final, de modo que pueda explicar qué decidió, qué descartó y qué no delegó a la IA.
La autora también cita un encuentro realizado en agosto de 2026 en Costa Rica, el Talent Adaptation Lab de InnKind, con 78 participantes. El 95% venía de universidades, reguladores, docentes, sistemas de calidad y gobierno, mientras que solo el 5% representaba a empresas. Para ella, esa ausencia ayuda a explicar el desfase, y añade que los empleadores también deben abrir sus problemas, ofrecer más pasantías y participar en la formación.