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Tras el sismo, inspecciones hallan riesgos en salidas de emergencia de edificios capitalinos

Un arquitecto que participó en revisiones en la capital advierte que la estabilidad estructural no basta si los ocupantes no pueden evacuar con seguridad.

Opinión BULLA, 11:00 p.m. · 2 min de lectura
Tras el sismo, inspecciones hallan riesgos en salidas de emergencia de edificios capitalinos

Tras el reciente sismo, un grupo de profesionales recorrió edificaciones en la Ciudad de Panamá para revisar su estado. En la mayoría de los inmuebles visitados no se observaron daños visibles que hicieran presumir afectaciones estructurales importantes, un resultado que el autor atribuye al trabajo de décadas de arquitectos, ingenieros, constructores y autoridades.

Sin embargo, las inspecciones también dejaron una preocupación. Un edificio puede mantenerse en pie y, aun así, representar un peligro para quienes lo ocupan si durante una emergencia no pueden desplazarse, orientarse y salir con rapidez. Según el autor, la seguridad humana depende tanto de la estructura como de las rutas de escape.

En situaciones como un terremoto, un incendio, una fuga de gas o la presencia de humo, puede ser necesario desalojar total o parcialmente un edificio. Escaleras, pasillos, puertas, salidas, iluminación y señalización cumplen entonces una función de protección de vidas.

Entre los hallazgos, el autor menciona edificios donde las condiciones de egreso deberían revisarse según su uso, altura, cantidad de ocupantes y normativa vigente. También señala señalización insuficiente, inadecuada o mal ubicada, y luminarias fuera de servicio, sensores que no responden, lámparas quemadas y unidades de emergencia sin batería o que no funcionan al ser probadas.

Otra práctica que preocupa es el uso de descansos, pasillos y escaleras como depósitos. Contenedores de desperdicios, materiales de remodelación, muebles y equipos pueden reducir el ancho libre, interferir con las puertas o dificultar el paso. Algo similar ocurre con instalaciones colocadas sin considerar su efecto sobre las rutas de evacuación.

El autor sostiene que estas fallas no recaen solo en las administraciones. Diseñadores, constructores, inspectores, propietarios y administradores comparten responsabilidades a lo largo de la vida útil de una edificación. Para el autor, la seguridad humana debe planificarse antes de que ocurra una emergencia, no después, y debe tratarse como una responsabilidad profesional y ética.

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