Bibliotecas públicas, refugio tras el terremoto en varias comunidades
Diez bibliotecas quedaron afectadas por el sismo del 9 de octubre, y su personal empezó a llevar lectura y talleres a los albergues.
El terremoto del 9 de octubre afectó seriamente a diez bibliotecas públicas en distintas localidades del país. Entre ellas aparecen las de Soná, Macaracas, Ocú, Penonomé, Santiago, David, Aguadulce, Monagrillo, La Villa y Chitré. El texto que sirve de base reconoce que iglesias y museos también sufrieron daños, pero sostiene que las bibliotecas merecen igual prioridad en la atención.
Según el planteamiento, en una emergencia estos espacios funcionan como puntos de encuentro, donde la gente puede conversar, compartir lo que vive y acompañarse. A diferencia de otros edificios patrimoniales, más contemplativos, la biblioteca pública es una institución viva, cercana a la comunidad y enfocada en el presente.
El artículo cita a la investigadora Michèle Petit, quien describe el libro como un refugio simbólico cuando una catástrofe destruye los referentes cotidianos. Para la autora, la lectura puede ayudar a tomar distancia del dolor, manejar el miedo y recuperar el sentido de lugar y de identidad personal.
Como ejemplo, el texto menciona la Biblioteca Pública Fernando Guardia, de Penonomé. Aunque el edificio sufrió daños estructurales, el personal improvisó un plan de intervención de emergencia coordinado con protección civil y otras instituciones. También contó con el apoyo de voluntarios de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA).
Con ese plan, un grupo de mediadores llevó libros a los albergues temporales y a espacios abiertos de la comunidad. Realizaron lectura en voz alta, talleres de narración oral y dinámicas expresivas dirigidas a niños, jóvenes y familias afectadas, con el objetivo de aliviar la ansiedad.
El escrito concluye que hacen falta más bibliotecas públicas en buenas condiciones en todo el país y pide a las autoridades del Ministerio de Cultura invertir en su infraestructura. Para el autor, reconstruir estos espacios también es parte de proteger los derechos culturales y la salud pública de la población.