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HISTORIA

Diógenes de la Rosa revive el debate indígena de la Constitución de 1946

En una entrevista de 1976, el constituyente explica la política indígena de su época y el peso de la corrupción electoral en las comunidades.

Redacción Nacional, 12:01 a.m. · 2 min de lectura
Diógenes de la Rosa revive el debate indígena de la Constitución de 1946

Una entrevista realizada el 11 de marzo de 1976 recupera las opiniones de Diógenes de la Rosa, quien vivió entre 1904 y 1998 y fue militante socialista, escritor y diplomático. Su testimonio permite entender cómo se redactaron las normas sobre pueblos indígenas en la Constitución de 1946, de la que fue diputado constituyente por el Partido Socialista.

De la Rosa se graduó como maestro en el Instituto Nacional en 1921 y fundó periódicos de combate ideológico que tuvieron vida corta. También fue miembro popular del Consejo Municipal de Panamá, participó en la negociación de los tratados canaleros con Estados Unidos y asesoró al presidente Ernesto de la Guardia entre 1956 y 1960.

Según él, la Constitución de 1946 era distinta de las anteriores en materia indígena porque respondía al triunfo de las fuerzas progresistas sobre el fascismo. Las leyes indígenas previas, en cambio, eran producto de una mentalidad feudal. El capítulo sexto, sobre colectividades campesinas e indígenas, reflejaba las distintas corrientes ideológicas de los constituyentes, entre ellos el propio De la Rosa y Jorge Isaac Fábrega. Por eso, al entrevistador le llamaron la atención dos conceptos que conviven en el texto. De la Rosa explicó que eso respondía a esas diferencias y advirtió que las discusiones completas no quedaron registradas en los anales de la Asamblea.

Sobre los pueblos indígenas, De la Rosa afirmó que no hubo discusión interna entre ellos, porque sus conquistas llegaron desde arriba y sin lucha, lo que impidió que se formara conciencia colectiva. Dijo que estuvo en desacuerdo con integrarlos al resto del país, pues debía respetarse su autonomía cultural. También propuso que no participaran en las elecciones, que se les asignaran dos o tres diputaciones y que eligieran a sus propios representantes.

De la Rosa calificó la estructura política indígena como una cadena transmisora de la corrupción que existía en los partidos panameños. Recordó que en 1932 Harmodio Arias llegó a San Blas con dinero, ofreció más que su rival y se llevó los votos del área, pues los caciques se alinearon con él. Según su relato, esa práctica se repetía en otras regiones indígenas.

Al consultarle sobre las reservas de Bocas del Toro y la serranía del Tabasará, confirmó que los políticos provinciales ofrecían esas tierras a cambio de votos, lo que creaba feudos locales, ya que los indígenas seguían la orientación que les daban sus caciques. El entrevistador concluyó que existió una gran corrupción en el proceso electoral de las comunidades indígenas, reflejo de lo que ocurría en todo el país.

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