Azuero enfrenta el terremoto con índices de pobreza que ya eran altos
Antes del sismo del 9 de octubre, varios distritos registraban niveles importantes de pobreza multidimensional, lo que complica la recuperación de sus familias.
El terremoto del 9 de octubre no golpeó igual a todas las comunidades de Azuero. En algunas derrumbó o agrietó viviendas, mientras que en otras añadió incertidumbre a economías que dependen de la agricultura, la pesca, la ganadería o pequeños negocios. La pregunta de fondo es qué margen tienen esas familias para recuperarse cuando ya enfrentaban carencias.
Los datos previos a la emergencia muestran que varios distritos afectados tenían niveles importantes de pobreza multidimensional. Este indicador no mide solo los ingresos, sino también la educación, el trabajo, la vivienda, el ambiente y la salud. El Índice de Pobreza Multidimensional, elaborado a partir del Censo de 2023, permite ver esas desigualdades territorio por territorio.
En la provincia de Los Santos, Macaracas registró una incidencia del 19.6%, es decir, unas 1,755 personas de 8,939 habitantes. Fue el distrito con mayor incidencia de la provincia. Tonosí le siguió con 16.5%, alrededor de 1,461 personas de una población de 8,877. Estas cifras muestran la vulnerabilidad previa al sismo, aunque no significan que todos los habitantes vivieran en pobreza ni que todos sufrieran daños.
Las diferencias internas también importan. Isla Cañas, corregimiento de Tonosí, pasó de 39.4% en 2010 a aproximadamente 10.3% en 2023. La mejora es considerable, pero no elimina los obstáculos para reparar viviendas o recuperar ingresos. Demetrio Ríos, representante de la isla, calculó que más del 80 % de la producción agrícola quedó destruida por el sismo y por la entrada de agua salada. Las pérdidas afectan a más de cien productores de arroz, maíz, melón y sandía.
En Herrera, el distrito de Los Pozos mostró una situación más desfavorable, con 27.9% de su población en pobreza multidimensional, unas 1,932 personas de un total de 6,919. Entre las comunidades afectadas están La Pitaloza, El Chirote y El Ñopo. Según el Ministerio de Desarrollo Social, en los días posteriores al sismo se entregaron alimentos, ropa, artículos de higiene y sábanas en Los Pozos y Pesé. Los índices también situaban la incidencia en 62% en Mariato y en 58.1% en Soná.
Un estudio socioeconómico sobre Mariato, publicado en septiembre de 2026 a partir de una encuesta a 417 personas, aporta datos más recientes. El 60% de los consultados reportó ingresos menores a $200 mensuales, el 90% dijo no tener ahorros y el 43% indicó que vive de la ganadería, la pesca o la agricultura. Los resultados reflejan la muestra y no necesariamente a todo el distrito. Los autores, profesionales de la Universidad de Panamá, consideran urgente aplicar políticas centradas en infraestructura básica, empleo formal, educación financiera y acceso a salud.
En las comunidades rurales, el terremoto también dejó al descubierto problemas cotidianos como el acceso al agua o a una carretera. Hubo damnificados que se refugiaron en potreros, escuelas y bajo los árboles, y se necesitaban carpas, colchonetas, medicamentos y materiales para reconstruir. En Torio, los residentes cerraron una vía para reclamar asistencia. En la zona turística, el cierre de hoteles podría dejar sin ingresos a guías, boteros y otros trabajadores que dependen de los visitantes.