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Fatima Zahra El Mansouri, primera mujer al frente del gobierno de Marruecos, entre tensiones y expectativas

Su nombramiento por el rey Mohammed VI es histórico, pero reabre dudas sobre su margen de acción y sobre reformas pendientes en derechos de las mujeres.

Mesa Internacional, 12:02 a.m. · 3 min de lectura
Fatima Zahra El Mansouri, primera mujer al frente del gobierno de Marruecos, entre tensiones y expectativas

El rey Mohammed VI nombró a Fatima Zahra El Mansouri como primera ministra de Marruecos, el primer cargo de ese nivel ocupado por una mujer en el país. La designación llega tras las elecciones parlamentarias de septiembre, en las que su partido, Autenticidad y Modernidad (PAM), obtuvo la mayor cantidad de escaños. Desde entonces, la formación anunció una coalición con otros tres partidos que, juntos, controlan 207 de los 395 escaños del parlamento.

La noticia reavivó debates conservadores. A principios de octubre, Mustafa Ramid, exministro de Justicia en un gobierno encabezado por islamistas, cuestionó en Facebook si una mujer debía ocupar el cargo político más alto, citando un dicho religioso. Algunos hombres consultados en la calle reaccionaron con dudas, aunque varios aceptaron la decisión por tratarse de una elección del monarca. En internet, el nombramiento también generó sátira, mientras muchos jóvenes, sobre todo mujeres, lo celebraron.

En Marruecos, una monarquía constitucional, el rey conserva amplios poderes en áreas como defensa y relaciones exteriores, y el poder ejecutivo sigue en sus manos. El margen de maniobra de la nueva primera ministra depende de ese sistema compartido de autoridad. Además, el código penal sanciona ciertas ofensas contra el rey y la monarquía, lo que limita el debate público sobre estos temas.

Uno de los asuntos más sensibles es el derecho de familia. Según las normas de herencia vigentes, una hija recibe generalmente la mitad de lo que le correspondería a un hijo en circunstancias similares. El Consejo Superior de Ulemas, organismo de eruditos religiosos, se ha resistido a cambiarlas y también ha rechazado propuestas para abolir el Taasib, una norma que puede obligar a huérfanas sin hermanos a compartir su herencia con parientes varones lejanos. Las reformas a la Moudawana, el código de familia, fueron anunciadas en 2024, pero todavía no son ley.

En educación, la Alta Comisión de Planificación constató en 2025 que solo el 55% de las niñas de 15 a 17 años asistía a la escuela en zonas rurales, frente al 100% en las urbanas. Jóvenes entrevistadas señalan la distancia a las escuelas, el transporte inseguro, el matrimonio precoz y la falta de productos de higiene menstrual como obstáculos.

El Mansouri tiene una trayectoria de más de dos décadas en la vida pública. Fue alcaldesa de Marrakech, ocupó cargos gubernamentales y fue diputada, y en los últimos cinco años dirigió el ministerio de planificación territorial, urbanismo, vivienda y política urbana. Tras su designación, afirmó que el hito es motivo de orgullo para todas las mujeres del reino. Hasta ahora, no ha indicado si impulsará la reforma del código de familia ni ha hecho declaraciones destacadas sobre derechos de las mujeres.

Expertas y activistas coinciden en que el cambio real dependerá de sus decisiones. Mientras algunas ven la designación como una imagen de modernización en un sistema político que sigue prácticamente igual, otras destacan que rompe una barrera histórica. Para los grupos de defensa de los derechos de las mujeres, la reforma de la Moudawana será la prueba clave del nuevo gobierno.

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