Vivienda propia, AbonoPaTi y paz social en Panamá
Un columnista vinculado a proyectos de vivienda social valora los nuevos incentivos oficiales y propone una alianza entre sectores para reducir el déficit habitacional.
Para un columnista vinculado a proyectos de vivienda social, recibir las llaves de una casa propia representa años de ahorro, sacrificio y planes familiares. En su texto describe ese momento como el inicio de un hogar, y explica que el reciente terremoto le recordó lo frágil que puede ser perder un techo.
Al hablar de la necesidad, cita el plan 2024-2029 del Ministerio de Vivienda, que utiliza una referencia de 180,000 viviendas de déficit habitacional. Según el autor, detrás de esa cifra hay miles de familias que pagan alquiler mientras reúnen el dinero para el abono inicial.
Sobre las medidas recientes, recibe con optimismo el programa AbonoPaTi, la exoneración del Impuesto de Transferencia de Bienes Inmuebles (ITBI) para viviendas nuevas y un nuevo régimen de intereses preferenciales. De acuerdo con el texto, el Ministerio de Economía y Finanzas prevé 30 millones de dólares anuales para AbonoPaTi, con los que espera apoyar unas 10,000 viviendas.
El columnista pide que el Estado pague a tiempo los subsidios que corresponden a los bancos, lo que da estabilidad al financiamiento. También plantea una colaboración en la que las empresas privadas desarrollen viviendas y compitan en calidad y precio, los trabajadores aporten su conocimiento, las entidades financieras faciliten el crédito y el Estado apoye a quienes necesitan ayuda para comprar.
También menciona a quienes trabajan en la informalidad y, aunque tienen ingresos suficientes, encuentran obstáculos para obtener una hipoteca. Comenta que conoció en Perú programas que permiten demostrar capacidad de pago mediante ahorro mensual antes de acceder a una vivienda, y sugiere que los bancos, especialmente los estatales, podrían explorar una vía similar.
Por último, sostiene que la construcción de viviendas también mueve la economía local, con empleo para albañiles, electricistas, plomeros, transportistas y pequeños negocios de la zona. Asimismo, vincula la casa propia con la convivencia en los barrios, el cuidado de los espacios comunes y el sentido de pertenencia de las familias.