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Sismo golpea caseríos rurales de Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé

Comunidades con nombres ligados a la naturaleza, la historia indígena y la vida campesina reportan vías cortadas, grietas y deslaves tras el temblor de magnitud 7.7.

Opinión BULLA, 10:15 p.m. · 2 min de lectura
Sismo golpea caseríos rurales de Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé

Un sismo de magnitud 7.7 sacudió el centro del país y dejó daños en varios caseríos del interior que hasta ahora habían recibido poca atención. Entre ellos hay comunidades de Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos cuyos nombres revelan mucho de la tierra donde viven, desde especies vegetales y manantiales hasta raíces indígenas y oficios antiguos.

En Veraguas, Mariato, que recibe su nombre de un cacique que dominaba el golfo de Montijo en el siglo XVI, quedó incomunicado después de que varios de sus accesos vehiculares colapsaron. Malena, comunidad pesquera conocida por cuidar tortugas marinas, perdió caminos, y en Quebro los deslizamientos afectaron las carreteras. En Torio, la vía principal sufrió fracturas en el asfalto, y en Ponuga fue necesario revisar los viaductos del paso hacia la península.

En Los Santos, el panorama es similar. Cambutal, una de las comunidades más sureñas del país, presenta grietas en su vía de acceso por el litoral. En Tonosí, el valle agrícola fue golpeado con intensidad por las réplicas, y en el puerto pesquero el mar se embraveció. Mogollón, Chupá y El Tallo registraron derrumbes o grietas en sus caminos, mientras que Guaniquito y La Tronosa, en cerros y reservas forestales, sufrieron deslizamientos.

En Herrera, los daños se concentran en viviendas de quincha y en las trochas de la montaña. En El Calabazal, el sismo afectó con fuerza las casas de ese material. La Zumbona reportó rajaduras en estructuras similares y deslaves en sus caminos, y Pitaloza Arriba, comunidad de Los Pozos, es una de las más cercanas al epicentro. En Ocú, aparecieron grietas en viejas casonas de las zonas rurales. En Coclé, El Copé registró deslizamientos en sus trochas, y en Toabré los deslaves obstruyeron el paso que usan los agricultores.

Más allá de la emergencia, estos nombres muestran cómo el campo panameño guarda la memoria de su biología, su historia y sus hablas populares. Cuando la noticia menciona a Pitaloza Arriba, La Zumbona o Mogollón, también recuerda a las familias que viven en esos lugares y que ahora trabajan para recuperar sus caminos y sus casas.

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