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Refugiados del terremoto enfrentan lluvias, réplicas y riesgo de una ayuda desordenada

Un consultor en gestión de riesgos advierte sobre amenazas en las próximas semanas y propone reubicar a las familias en tres centros de atención.

Opinión BULLA, 3:50 p.m. · 2 min de lectura
Refugiados del terremoto enfrentan lluvias, réplicas y riesgo de una ayuda desordenada

Las provincias de Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas, además de la comarca Ngäbe Buglé, siguen con las secuelas del terremoto del 9 de octubre. Según el consultor en riesgos climáticos y ambientales que firma el análisis, unas 100,000 personas en la zona han sufrido el golpe de un fenómeno natural que, a su juicio, sorprendió a la población por la falta de sistemas de alerta temprana y de canales claros de comunicación con las autoridades.

El autor vincula la emergencia con problemas previos. Recuerda que el coeficiente de Gini de Panamá, de 0.506, refleja una economía en expansión con alta concentración de ingresos y desigualdades estructurales. Para él, el sismo dejó al descubierto la pobreza de estas comunidades, la poca atención del Gobierno y la invisibilidad de quienes viven en esas zonas.

También cuestiona la forma en que llegó la ayuda. Pese al apoyo masivo de la población, el columnista señala que la entrega de víveres se hizo sin coordinación, con funciones duplicadas y con un exceso de vehículos que llegaron a poblaciones que, según describe, cocinan con una olla vieja sobre un fogón de leña. Advierte que los artículos sobrantes, sumados a los constantes traslados de familias a nuevos refugios, podrían convertirse en basura que afecte el ambiente de estas comunidades.

En cuanto a las amenazas inmediatas, el autor menciona las réplicas, que ya superan las 1,100, y las lluvias propias de la temporada, agravadas por el fenómeno conocido como «Super Niño». Según su análisis, estas condiciones podrían provocar deslizamientos de tierra y árboles hacia las cuencas de los ríos, con riesgo de crecidas repentinas o del desborde de lagunas formadas por material acumulado. Advierte, además, que en el mediano plazo el calor asociado al fenómeno podría secar cauces y reservorios, afectar animales y reducir las cosechas, lo que pondría en riesgo la alimentación de la población. Como referencia, cita episodios ocurridos en Santiago de Chile y en Nepal.

Como propuesta, el consultor sugiere identificar a los refugiados mediante fotos y posicionamiento satelital y trasladarlos a tres grandes puntos de atención pública. Estos lugares tendrían techos rígidos, servicios médicos, baños, apoyo psicológico, educación para niños y jóvenes, y funcionarían como centros únicos para recibir la ayuda. Según el autor, el plan permitiría reducir la exposición a riesgos y coordinar mejor a los actores involucrados. Él considera que hay un margen de tiempo entre ahora y enero para organizar estos espacios antes de que las lluvias se intensifiquen.

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