¿Qué significa la palabra patria? Tres miradas desde la cultura panameña
Miró, Rubén Blades y Héctor Collado ofrecen distintas maneras de entender un término que usamos a diario y que es más complejo de lo que parece.
La palabra patria es compleja por su origen, por el sentido que ha tomado con los años y por el uso que le damos en la vida diaria. Aun así, casi todos los panameños la entendemos a su manera, y una forma de acercarse a ella es revisar cómo la han pensado algunos de nuestros creadores.
Para Miró, la patria está hecha de experiencias personales: la alegría, el sufrimiento y el afecto que sentimos por otras personas o por las cosas que nos importan. Según esta mirada, la patria se construye con el trabajo honesto de hombres y mujeres sencillos, y se debilita con la corrupción, los juegos de poder y el intercambio de favores que termina beneficiando a unos pocos.
En el caso de Rubén Blades, la patria aparece como un conjunto de recuerdos y sentimientos. El cantautor la describe con imágenes luminosas, como un sol de eterna primavera, aunque no menciona de forma directa los problemas del país. Para la fuente, esa omisión deja ver que la patria, en su canto, no incluye lo negativo: la desigualdad profunda, los contratos con costos dudosos, las adendas que suelen perjudicar al Estado y la incapacidad de ejecutar programas que buscan reducir la pobreza con recursos que llegan a sumas muy altas.
Héctor Collado, cuentista y poeta, ve la patria como un renacer constante, incluso después de las crisis más duras. En medio del caos, la considera una fuente de esperanza, ligada a un país donde nadie quede excluido y donde existan políticas socioeconómicas serias y justas, tanto para el campo como para la ciudad.
La lectura conjunta deja una idea clara: la patria no se agota en proclamarla ni en adornarse con sus colores durante un mes. Hay que vivirla todo el año. La fuente pone como ejemplo la solidaridad del pueblo panameño tras el reciente terremoto de Azuero, una muestra de cómo se practica ese sentimiento en la vida real. Para quienes la sienten de verdad, la patria no es un negocio, sino algo por lo que vale la pena luchar.