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Cerrar Cobre Panamá obliga a definir la política minera del país

Una exministra y exembajadora advierte que decidir cuánto extraer para cerrar la mina es, en realidad, una decisión de largo plazo.

Opinión BULLA, 9:45 p.m. · 2 min de lectura
Cerrar Cobre Panamá obliga a definir la política minera del país

El presidente de la República usó la expresión «abrir para cerrar» en su discurso de toma de posesión, en julio de 2024, como una posible salida a la situación de Cobre Panamá. Ahora, según una columna de opinión de una exministra de Desarrollo Social y exembajadora ante la OEA, el informe de la Comisión Interministerial le da contenido a esa idea: poner la mina en marcha de nuevo para generar recursos que financien un cierre ordenado, gradual, seguro y sin costo para el Estado.

La fórmula deja, sin embargo, una duda central: cuánto habría que operar para poder cerrar. El informe no precisa cuánto mineral se extraería, durante cuánto tiempo funcionaría la mina ni con qué figura jurídica se haría una eventual reactivación. Esos puntos siguen pendientes.

La autora sostiene que, si para cerrar bien hay que volver a extraer cobre, el debate deja de ser solo sobre las consecuencias del cierre abrupto de 2023 y pasa a tocar la explotación minera futura. Definir cuánto y por cuánto tiempo extraer, afirma, ya sería una decisión de política minera, aunque se presente como una decisión de cierre.

Durante los últimos años la discusión ha girado en torno al contrato, al fallo de la Corte Suprema de Justicia, a la moratoria minera, a los arbitrajes internacionales, al impacto ambiental, al empleo, a las exportaciones, a los ingresos fiscales y a las consecuencias económicas del cierre. Cada uno de esos temas exige respuestas técnicas, jurídicas, económicas, ambientales y sociales, pero, según la columna, sumarlas no responde la pregunta de fondo: qué política minera quiere tener Panamá.

La autora señala que los mercados necesitan previsibilidad sobre el mecanismo, los plazos y los riesgos del proceso, y que el país debe ofrecerla para generar confianza en la inversión. Pero considera que el horizonte es más amplio. El cobre es un recurso no renovable y, en su opinión, la discusión no puede limitarse a cuánto vale extraerlo o cuánto empleo y dinero genera mientras la mina opera.

El texto plantea dos preguntas: qué necesita Panamá para justificar la explotación de sus recursos y qué debe quedar en el país cuando el cobre ya no esté. La columna advierte que la urgencia de resolver Cobre Panamá no debería invertir ese orden, y que la solución inmediata y una visión estratégica deben construirse al mismo tiempo. De lo contrario, concluye, la negociación podría terminar definiendo una política minera que el país no habrá construido de forma deliberada.

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