Piden censo para medir daños en pequeños comercios tras el sismo
Nadie sabe cuántas micro y pequeñas empresas resultaron afectadas por el terremoto del 9 de octubre, sobre todo en zonas rurales e informales.
Nadie sabe todavía cuántas micro y pequeñas empresas quedaron afectadas por el terremoto del 9 de octubre en Panamá. Buena parte de estos negocios opera en la informalidad y no aparece en los registros oficiales, lo que vuelve incompleta cualquier cifra sobre los daños.
Franklin Martínez, presidente de la Unión Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (Unpyme), explicó que las cifras disponibles podrían quedarse cortas. Al revisar los datos, constató que muchos emprendimientos no están formalizados, no pertenecen a gremios empresariales y tampoco constan en la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme). Eso impide calcular cuántos sufrieron pérdidas.
El problema es más grave en las comunidades rurales. Allí, las pequeñas tiendas de abarrotes, los negocios ligados al turismo y a la agricultura abastecen de productos básicos a la población y sostienen la economía local. Según Martínez, sin datos reales, ni la empresa privada ni el Gobierno pueden canalizar la ayuda a esos sectores de forma eficiente.
Para corregir la situación, Martínez propuso un censo nacional que determine cuántas micro, pequeñas y medianas empresas existen en el país, qué daños sufrieron y cuántas personas dependen de cada una. Como ejemplo de la dispersión de los datos, citó que el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) reporta cerca de 76 000 empresas, mientras que Ampyme registra alrededor de 90 000. Para él, esa diferencia muestra que no existe una base de datos consolidada.
La falta de información también afecta el diseño de programas de apoyo, financiamiento y recuperación, incluidos los de organismos internacionales. Además, la informalidad dificulta el acceso a seguros y a beneficios estatales en emergencias, justo cuando estos negocios más necesitan recursos para reabrir.
Martínez recordó que detrás de cada microempresa hay familias que dependen de sus ingresos. A su juicio, la situación se complica porque los comerciantes ya enfrentaban dificultades económicas y ahora sus clientes, también golpeados por el sismo, tienen menos capacidad de compra.