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POLÍTICA

Lo que los demócratas pueden y no pueden hacer con el Congreso

Controlarán ambas cámaras desde enero, pero el veto de Trump y la falta de supermayorías limitan su margen. Investigaciones, nombramientos y un posible juicio político están en la mesa.

Mesa Internacional, 8:58 p.m. · 3 min de lectura
Lo que los demócratas pueden y no pueden hacer con el Congreso

Los demócratas celebraron la noche de las elecciones con un resultado que les dará el control de la Cámara de Representantes y del Senado a partir del próximo año. Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara, habló de una gran remontada. Sin embargo, el partido enfrenta ahora la parte más difícil: convertir en leyes las promesas de campaña, entre ellas investigar la corrupción, bajar el costo de la salud, los alimentos y la gasolina, y poner fin a la guerra con Irán.

El control del Congreso no equivale a poder gobernar sin límites. El presidente Donald Trump conserva la facultad de vetar las leyes. Para anular un veto se necesita una supermayoría en ambas cámaras, algo que los demócratas no alcanzan por sí solos. El senador Chris Coons advirtió que el resultado no debe leerse como un mandato, porque su partido sigue siendo muy impopular, aunque menos que los republicanos y que el propio Trump.

En el terreno de la fiscalización, el panorama es más favorable para la oposición. El congresista Robert Garcia, de California, encabezará un comité de supervisión con amplias facultades de investigación. Entre sus posibles objetivos mencionó a la familia del presidente, la corrupción corporativa, presuntos abusos del Departamento de Seguridad Nacional y de la agencia ICE, y la gestión gubernamental de los archivos de Epstein.

El Senado, por su parte, puede confirmar o bloquear los nombramientos para el gabinete y el poder judicial. Si surgiera una vacante en la Corte Suprema durante el mandato de Trump, los senadores demócratas podrían frenar a un candidato o presionar para que se proponga a alguien más moderado, con apoyo de ambos partidos.

El juicio político es otro instrumento, pero su alcance es limitado. La Cámara puede iniciarlo, aunque condenar a un presidente exige dos tercios del Senado, unos 67 votos, algo que sería muy difícil de reunir. Además, dentro del propio partido hay debate sobre si conviene intentarlo, porque el proceso anterior contra Trump terminó en absolución y, según analistas citados, le ayudó a presentarse como víctima de persecución.

La frustración ciudadana con el Congreso era alta antes de los comicios. Solo el 14% de los votantes registrados aprobaba el desempeño de los legisladores, según una encuesta de Gallup de octubre. Un profesor de la Universidad George Washington advirtió que, con un republicano en la Casa Blanca y un Congreso dividido por partidos, legislar será aún más complicado. Coons también señaló que la oposición a Trump explicó buena parte del triunfo, pero que una confrontación interna excesiva podría costarles esa oportunidad.

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