Las acampadas siguen en Lisboa y Oporto pese a las advertencias policiales
Los manifestantes por la vivienda mantienen las tiendas tras los avisos de la Policía, que advierte que no pueden quedarse de noche.
Los manifestantes del movimiento por la vivienda en Portugal decidieron mantener las tiendas de campaña instaladas en Lisboa y Oporto, pese a las advertencias de la Policía. Los agentes avisaron en ambas ciudades que no se puede acampar después de la medianoche.
La determinación salió de una asamblea popular realizada tras las manifestaciones multitudinarias del sábado. Los asistentes optaron por volver a montar las tiendas aun con el riesgo de ser desalojados, pues las autoridades ya habían anunciado que no permitirían la acampada.
João Veloso, uno de los portavoces del movimiento, explicó a EFE que la gente sigue dispuesta a resistir y que las tiendas se quedarán en la medida de lo posible. Añadió que temen una nueva operación policial que deje heridos, y defendió que permanecer con las tiendas es un derecho garantizado por la Constitución.
El uso del espacio público para estas acampadas contra la crisis de la vivienda ha abierto un debate en Portugal sobre los límites legales de esta forma de protesta, en el que participan autoridades, movimientos ciudadanos y opinión pública. Durante la última semana, las tiendas han sido instaladas varias veces y retiradas, unas veces por los propios manifestantes y otras en operativos policiales.
Las respuestas de las autoridades han sido distintas según la ciudad. En Oporto, una intervención policial en la madrugada del día 15 está siendo investigada por la Fiscalía. En Lisboa, en cambio, la acampada fue tolerada durante varios días, hasta que el pasado martes la policía detuvo a 55 personas y retiró 228 carpas.
El movimiento portugués toma como referencia la acampada iniciada el 26 de septiembre en la Puerta del Sol de Madrid, tras el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, que murió en el hospital catorce días después.