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ECONOMÍA

Ética y cumplimiento: por qué son clave para las empresas en Panamá

Expertos reunidos en el Compliance Summit coinciden en que la integridad impulsa la credibilidad, el prestigio y la continuidad de los negocios.

Mesa de Economía, 9:00 a.m. · 3 min de lectura
Ética y cumplimiento: por qué son clave para las empresas en Panamá

La quinta edición del Compliance Summit, organizada por Tigo Panamá, reunió a especialistas nacionales e internacionales para analizar cómo la ética influye en la cultura de una organización. Las conclusiones apuntan a que la integridad y el apego a la norma impulsan la credibilidad, el prestigio y la continuidad de los negocios.

El punto de partida del debate fue una pregunta incómoda: de qué sirve tener reglamentos ordenados, un código de ética visible y el cumplimiento de los reguladores si las decisiones diarias contradicen esos principios. Para los panelistas, la clave está en la distancia entre lo que una empresa declara y lo que realmente hace.

Jimena Alguacil Césari, fundadora y CEO de TOTH Compliance, señaló que uno de los principales obstáculos para construir una cultura de integridad es la escasa implicación de los máximos ejecutivos. Cuando quienes deben dar el ejemplo no siguen las políticas, estas pierden peso dentro de la organización. Además, advirtió que el riesgo no se limita al lavado de dinero, pues también incluye el fraude interno, el acoso, los conflictos de interés, la corrupción, las filtraciones de información y los problemas de protección de datos y ciberseguridad. Según su visión, el cumplimiento puede ser también una ventaja competitiva que ayuda a atraer talento y a crecer de forma sostenida, más allá de evitar multas.

Temístocles Rosas, presidente del Instituto Corporativo de Panamá, sostuvo que la cultura ética debe empezar en la junta directiva y extenderse a todos los niveles, incluidos colaboradores y proveedores. Destacó la importancia de contar con códigos de ética, mecanismos para identificar conflictos de interés y canales de denuncia que permitan investigar, sancionar y corregir conductas contrarias a las políticas. Recordó que hacer las cosas bien se refleja también en acciones cotidianas, como facturar correctamente, cumplir lo acordado y atender a los clientes, sin importar el tamaño de la empresa.

Desde la gestión del talento, Alma Gordon, especialista en liderazgo de Recursos Humanos y Cultura, planteó que alcanzar metas financieras ya no basta. Las organizaciones también deben revisar la forma en que obtienen sus resultados. Según explicó, la ética genera credibilidad frente a empleados, accionistas, comunidad y autoridades, por lo que se trata de una responsabilidad compartida por todas las personas que integran la empresa y no solo del área encargada de vigilar las normas.

Oneil Alvarado, gerente senior de Ética y Cumplimiento de Tigo Panamá, indicó que el público busca cada vez más compañías que se identifiquen con la integridad y la transparencia, expectativa que alcanza a colaboradores, proveedores y clientes. Afirmó que los negocios que no se conducen de manera adecuada pueden ver afectados sus resultados con el paso del tiempo.

El reto, según las reflexiones del foro, es que la ética deje de ser un texto escrito y se convierta en una práctica diaria, con decisiones directivas, conducta de los colaboradores y relaciones con proveedores alineadas con los mismos principios.

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