Stephen Miller asume como jefe de gabinete de Trump tras la derrota republicana
El arquitecto de la política migratoria dura reemplaza a Susie Wiles, en un movimiento que anticipa choques con los demócratas en el Congreso.
Donald Trump designó a Stephen Miller como jefe de gabinete de la Casa Blanca, en sustitución de Susie Wiles. El anuncio llegó el viernes, días después de que el Partido Republicano sufriera una severa derrota en las elecciones de mitad de mandato. Aunque Trump había dicho que estaría dispuesto a trabajar con los demócratas, varios observadores interpretan el nombramiento como una señal de que el presidente se prepara para la confrontación política.
El cargo es uno de los más poderosos de Washington. Quien lo ocupa controla la información que llega al presidente, ayuda a definir la agenda de la Casa Blanca y negocia con el Congreso y con otros actores políticos. Trump aseguró que Miller lo acompaña desde el inicio y que comprende lo que el mandatario necesita. Por su parte, Miller escribió en la red X que la misión es luchar con todo por el presidente y por la república, y dijo sentirse muy honrado por la designación.
Miller es conocido sobre todo como el impulsor de las duras políticas de control migratorio de la administración, que incluyen más financiación para los operativos en todo Estados Unidos. Su nombre se hizo visible cuando calificó de "terrorista doméstico" y "asesino" a Alex Pretti, muerto a tiros por agentes federales de inmigración durante una operación masiva de deportación en Minneapolis. Después se retractó y dijo que esos agentes "quizás no siguieron" el protocolo adecuado. Según información local, también tuvo un papel destacado en operaciones militares contra presuntos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico oriental, y en Venezuela, acciones que críticos han calificado de ejecuciones extrajudiciales.
Miller se sumó al equipo de Trump al inicio de la campaña de 2016 y fue uno de los pocos altos funcionarios que permaneció en el cargo durante todo el primer mandato. Tras la derrota de 2020 se mantuvo leal al presidente y, en el segundo mandato, regresó como subjefe de gabinete para asuntos políticos. Wiles, quien codirigió la campaña de reelección de 2024, tenía fama de profesional serena que evitó las crisis internas del primer mandato. Sin embargo, según se informa, en los últimos meses Trump se mostró resentido con ella, mientras su popularidad caía y crecía la molestia por el hecho de que personas cercanas a Wiles obtenían contratos de consultoría lucrativos gracias a sus vínculos con el presidente.
El rechazo hacia Miller es amplio. El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, lo describió como un xenófobo peligroso y pidió que se le retire del gobierno. Thom Tillis, senador republicano de Carolina del Norte que se retira a fin de año, lo calificó de incompetente. En cambio, el senador Mike Lee lo defendió como un guerrero conservador. Miller también generó polémica al llamar al recién electo senador por Texas, James Talarico, su "primer candidato transgénero", y los demócratas le respondieron que se callara.
El contexto electoral pesa sobre esta decisión. Según encuestas citadas, el 58 % de los votantes considera que las medidas migratorias del gobierno han "ido demasiado lejos", y los votantes hispanos se alejaron de los candidatos republicanos. El vicepresidente JD Vance había planteado días antes la posibilidad de cambiar el enfoque, concentrándose más en las empresas que contratan mano de obra ilegal, pero con Miller al mando de la Casa Blanca esa opción parece menos probable. Mientras tanto, los demócratas en el Congreso prometen nuevas investigaciones y una supervisión más estricta de la administración.