Especialista propone reforzar aeropuertos y helipuertos tras el reciente sismo
La columna plantea mantener el aeropuerto de Albrook en su lugar y fortalecer la red de pistas y helipuertos provinciales.
El reciente sismo registrado en Panamá reabrió el debate sobre qué tan preparado está el país para enfrentar desastres naturales. Según la especialista en políticas públicas que firma el texto, cuando las carreteras de zonas montañosas o costeras se agrietan o colapsan, el transporte aéreo puede convertirse en la vía principal para llevar ayuda.
Sobre el Aeropuerto Internacional Marcos A. Gelabert, en Albrook, la autora rechaza la idea de trasladarlo por razones de desarrollo urbano. Sostiene que su ubicación en la capital lo convierte en un punto clave para coordinar y despachar vuelos con personal médico, suministros y asistencia humanitaria hacia otras regiones.
El análisis también destaca la red aeroportuaria provincial. En Chiriquí menciona el aeropuerto Enrique Malek, en David, como centro de acopio para el occidente, y pistas como las de Volcán y Puerto Armuelles, útiles en emergencias agrícolas o rescates en la cordillera. En Bocas del Toro cita los aeropuertos de Isla Colón y Changuinola, que mantienen la conexión cuando el paso terrestre se interrumpe. Para las provincias centrales nombra las terminales de Río Hato y Chitré, además de pistas en Los Santos y Veraguas. En Darién y Guna Yala señala redes de aeródromos y pistas comunitarias para zonas de difícil acceso.
La columna también resalta el papel de los helipuertos. Cuando no hay pistas cercanas o estas quedan fuera de servicio, los helicópteros pueden aterrizar en zonas afectadas, hospitales regionales y centros de mando provisionales, además de agilizar evacuaciones aeromédicas urgentes.
Para mejorar la respuesta, el texto propone tres prioridades: reforzar la infraestructura de pistas, plataformas, balizaje nocturno y comunicaciones en las terminales provinciales; construir helipuertos operativos en hospitales y puntos estratégicos; y crear planes de contingencia que coordinen la aviación civil con el SINAPROC, las fuerzas de seguridad y las autoridades de salud, con simulacros periódicos. La autora concluye que estas inversiones son indispensables para salvar vidas.