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En Panamá, el apodo pesa más que el nombre de pila

Los sobrenombres de barrio se inventan en cualquier lugar, se heredan de padres a hijos y casi nunca se logran quitar, ni con títulos ni con cargos.

Opinión BULLA, 10:30 p.m. · 1 min de lectura
En Panamá, el apodo pesa más que el nombre de pila

En Panamá hay personas que cargan un apodo toda la vida, aunque tengan cédula, diploma, casa y cuenta bancaria. Un ejemplo que se menciona es el de quien pasa a ser conocido como Pata de Loro en su barrio, algo que, según la costumbre local, pesa más que el nombre oficial, incluso en un ambiente formal.

Los apodos no salen de una academia ni se consultan con quien los recibe. Nacen en una esquina, en una cancha de fútbol, en una cantina o en una fiesta, y muchas veces quien los puso ya no recuerda el origen. La persona señalada, en cambio, puede cargar con ese sobrenombre durante décadas.

El fenómeno también alcanza a figuras internacionales. El futbolista argentino Lionel Messi es conocido como la Pulga, Cristiano Ronaldo como CR7 y Diego Maradona como el Pibe de Oro. El texto también recuerda que cantantes como Luis Miguel tienen sobrenombres propios, aunque el contraste mayor aparece en los barrios, donde los apodos suelen ser más directos y burlones.

Según el relato, algunos apodos se heredan. Los hijos de un hombre apodado el Gato o el Cholo pueden terminar con versiones diminutivas de esos mismos motes, y así arrastran la historia de la familia desde pequeños. Cuando se pregunta quién creó un apodo en particular, nadie suele reconocerlo.

El texto concluye que los apodos generan tanto cariño como molestia, y que forman parte de la identidad de cada persona. Su mensaje final es que conviene cuidar lo que se dice, porque un apodo puesto por broma puede durar más que la broma misma.

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