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Devotos del Cristo Negro piden por los afectados del terremoto en Portobelo

La peregrinación al santuario de San Felipe reunió a fieles que, además de sus promesas personales, elevaron oraciones por las familias golpeadas por el sismo de magnitud 7,7.

Redacción Nacional, 10:23 p.m. · 2 min de lectura
Devotos del Cristo Negro piden por los afectados del terremoto en Portobelo

Numerosos devotos viajaron este miércoles hasta Portobelo, en la costa caribeña, para renovar su fe y su lealtad al Cristo Negro. Algunos llegaron de rodillas en los tramos finales, otros caminaron durante dos o tres días como una forma de penitencia voluntaria y agradecimiento por los favores recibidos. Mientras se acercaban a la imagen, muchos aprovecharon para pedir por quienes sufren las consecuencias del terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el pasado 9 de octubre.

Los daños del movimiento telúrico son considerables. Según cifras oficiales, más de 9.000 viviendas resultaron afectadas, de las cuales unas 2.300 quedaron inhabitables. Además, hubo daños en 619 centros educativos y en 120 instalaciones de salud. Aunque no se reportó más que una persona fallecida, casi treinta personas resultaron heridas, un saldo que varios fieles describieron como un milagro.

Keros Howard, de 40 años, es devoto desde siempre. Explicó que el Cristo Negro del Santuario de San Felipe representa para él una guía constante que lo impulsa a seguir adelante. Además de sus peticiones familiares, dijo que en esta ocasión también rogó por los afectados. Howard reconoció que antes del sismo consideraba a Panamá afortunada por no haber sido golpeada por un evento de esa magnitud, y admitió que el país no estaba preparado cuando ocurrió. Dijo que pide cada día por quienes perdieron su hogar o sufrieron daños, y que también ha pedido a su familia y a otras personas que oren por ellos.

La devoción tiene raíces antiguas. Se remonta al siglo XVII, cuando, según algunos historiadores, un indígena rescató del mar la imagen tallada en madera negra y vestida con una túnica morada, en vísperas de una epidemia de viruela. De acuerdo con esos relatos, la enfermedad cesó después de que la población le pidiera protección, el 21 de octubre de 1658. Otra versión sostiene que la talla llegó a bordo de un galeón español que pretendía llevarla a Perú o Colombia, pero que fuertes vientos y lluvias obligaron a los marineros a dejarla en Portobelo.

Ailine Castro, de 39 años, acudió con su esposo, su bebé y el resto de su familia. Para ella, el Cristo Negro significa fe, empatía y esperanza. Reconoció que resulta difícil expresar esa devoción en medio de la devastación, pero considera que vale la pena pedirle ayuda. Castro pidió por las personas afectadas por el sismo para que conserven la calma que, según dijo, muestran incluso después de perderlo todo. Sostuvo que muchas familias se sienten agradecidas de que el país no haya sufrido algo peor, y expresó el deseo de que Dios les resuelva lo que necesitan.

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