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Terremoto en Azuero: la emergencia que enfrentan las personas con discapacidad

En Tonosí, una familia con un adulto con parálisis cerebral vive con grietas en su casa y un refugio que no los protege. El sismo del 9 de octubre dejó a 1,194 personas con discapacidad entre los afectados.

Redacción Nacional, 12:00 a.m. · 2 min de lectura
Terremoto en Azuero: la emergencia que enfrentan las personas con discapacidad

En Tonosí, Rufino Corrales cuenta los días desde el terremoto del 9 de octubre por las necesidades que no ha logrado cubrir. Su hermano, Erick Corrales, tiene parálisis cerebral, no habla ni camina, y depende de medicación permanente, pañales y una silla de ruedas. Con ellos vive su madre, Eneida Domínguez, una adulta mayor.

La vivienda quedó agrietada y la familia tuvo que armar un refugio improvisado que no ofrece condiciones seguras. Rufino describe la situación como extremadamente difícil. Agradece la ayuda de particulares, pero menciona lo que todavía falta: pañales, una silla de ruedas y una carpa en mejores condiciones. Los temblores siguen, y las grietas de la casa mantienen la duda sobre si pueden regresar sin riesgo.

Durante tres días la familia estuvo sin agua ni electricidad, lo que complicó la higiene y el cuidado de Erick. Sin suficientes pañales y con dificultades para lavar, atender las necesidades básicas de una persona que depende de otros se volvió una carga constante. La comida que llevaron algunos vecinos y particulares resolvió una urgencia, pero no cubría los requerimientos permanentes de un hogar con una persona con discapacidad y una adulta mayor.

La lluvia dejó al descubierto la fragilidad del refugio. Una noche, la carpa dejó de ser una opción viable y la familia tuvo que trasladarse a otro lugar. Rufino explica que se trató de una decisión forzada. Quedarse afuera los expone a la lluvia, y volver a la casa implica confiar en una estructura con numerosas grietas. Ninguna de las dos opciones les da tranquilidad.

Rufino reconoce que en algún momento se sintió impotente. Dice que se encomienda a Dios para no caer bajo el estrés, y se considera un hombre valiente, criado en Tonosí, aunque admite que la magnitud del desastre y la falta de apoyo han puesto a prueba su fortaleza. Su preocupación no termina con encontrar un lugar donde dormir, pues también debe garantizar los cuidados de Erick y acompañar a su madre.

Según el balance preliminar del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), elaborado con datos recopilados entre el 9 y el 19 de octubre, 1,194 personas con discapacidad figuran entre la población afectada por los sismos en Panamá. El registro incluye 9,124 viviendas evaluadas y 29,952 personas contabilizadas en las zonas afectadas. En las viviendas con daño total, Sinaproc contó 290 personas con discapacidad entre las 7,430 personas asociadas a esas casas.

Para responder a esta necesidad, la Teletón 20-30 realizará este sábado 24 de octubre una jornada extraordinaria de recaudación en el Centro de Convenciones de Azuero, en Chitré, de mediodía a medianoche. La iniciativa, llamada Un país, una meta, busca construir casas de 43 metros cuadrados, con un costo estimado de $19,000 cada una y diseños adaptados para facilitar la accesibilidad. Los fondos recaudados estarán sujetos a fiscalización de la Contraloría. La prioridad será para familias que perdieron su hogar y en las que vive una persona con discapacidad.

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