Brasil va al balotaje con Lula y Flávio Bolsonaro empatados en las encuestas
La última semana reabrió una contienda que parecía definida tras la primera vuelta, y la participación de los electores indecisos podría decidir el resultado del domingo 25 de octubre.
Brasil se prepara para el balotaje del domingo 25 de octubre, en una elección presidencial que el oficialismo y la oposición consideran abierta. Hace pocas semanas, el senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, aparecía como favorito. Hoy, según las encuestas más recientes, la ventaja se diluyó y el presidente Lula da Silva recuperó terreno.
En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula el 45,16%. La diferencia fue de 1,87 puntos, unos 2,2 millones de votos. Las candidaturas eliminadas sumaron cerca del 8%, con respaldos concentrados en el espectro de derecha.
Los sondeos publicados esta semana muestran un escenario mucho más reñido. Quaest, difundida el miércoles 21, dio a Flávio el 45% de las intenciones de voto y a Lula el 44%, con un margen de error de dos puntos. Datafolha, publicada el jueves 22, registró un empate del 50% en votos válidos. En votos totales, la medición arrojó 47% para Flávio y 46% para Lula.
El padrón es de 158,7 millones de electores, y en la primera vuelta la abstención llegó al 21,08%, unas 33,5 millones de personas. Con una diferencia tan estrecha, los votantes que todavía pueden inclinar la balanza son los indecisos, los mayores de 70 años y los jóvenes de 16 y 17 años, cuyo voto es facultativo, además de quienes se abstuvieron o votaron en blanco o nulo en la primera vuelta.
El rechazo también cambió. Según Quaest, el rechazo a Lula bajó del 53% al 47% en una semana, mientras que el de Flávio subió del 54% al 52%. Para ganar voto, el gobierno anticipó pagos del programa Bolsa Familia, que beneficia a 20 millones de familias, tras aumentar la prestación un 15%. También aprobó una reforma laboral que cambió la jornada de seis días de trabajo y uno de descanso a cinco días laborales y dos de descanso. La oposición califica estas medidas de electoralistas, mientras que el oficialismo las presenta como protección social.
En redes sociales, la campaña de Lula logró ganar terreno frente a Flávio en popularidad digital. El canal de WhatsApp «Ejército de Lula», administrado por el diputado André Janones, superó los ocho millones de seguidores. Por otra parte, hubo denuncias sobre restricciones a contenidos de Lula y sobre el tratamiento de cuentas vinculadas a Flávio. La empresa Meta negó ante la justicia electoral cualquier favoritismo y atribuyó los episodios a fallas técnicas.