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Talento lírico panameño busca abrirse camino y nuevos públicos en el Día Mundial de la Ópera

Cantantes y docentes piden unir esfuerzos, fortalecer la formación y crear más oportunidades para la ópera en Panamá. El 27 de octubre, el Teatro Nacional acogerá La Fiesta de la Ópera.

Redacción Nacional, 12:02 a.m. · 3 min de lectura
Talento lírico panameño busca abrirse camino y nuevos públicos en el Día Mundial de la Ópera

Cada 25 de octubre se celebra el Día Mundial de la Ópera, una iniciativa que busca destacar el valor de este arte y su impacto en la sociedad. La celebración nació de un esfuerzo conjunto de Opera América, Ópera Latinoamérica y Opera Europa, organizaciones que quisieron promover el género y defender el valor de las artes. La fecha coincide con los cumpleaños de los compositores Georges Bizet y Johann Strauss II, vinculados a dos grandes tradiciones: la ópera y la opereta.

En Panamá, artistas y docentes coinciden en que hacen falta más oportunidades y una mejor articulación del sector. El barítono Ricardo Velásquez considera que uno de los retos es derribar la idea de que la ópera es para unos pocos, pues sus historias hablan de amor, celos, esperanza y sacrificio, sentimientos que pueden conectar con personas de distintas edades y contextos. Según él, el país tiene talento para proyectarse internacionalmente, pero necesita temporadas estables, formación y empleo, con apoyo del Estado, la empresa privada y las organizaciones culturales. También propone llevar la ópera a escuelas, parques y comunidades con propuestas accesibles y de calidad.

La formación ocupa un lugar central en esta discusión. La cantante y profesora venezolana Margot Pares Reyna, que lleva ocho años enseñando canto lírico en la Red de Orquestas y Coros de Panamá, sostiene que el trabajo vocal exige constancia, preparación y conciencia corporal. Recuerda que, al llegar al país, muchos de sus estudiantes nunca habían escuchado este género y tenían dificultades para identificarse con él. Con el tiempo, esa relación cambió, y la docente considera que eso demuestra el valor de enseñar la ópera desde edades tempranas.

La soprano María Urriola, de la Asociación Grupo Lírico de Panamá, afirma que el país tiene voces con cualidades comparables a las de otros escenarios internacionales, aunque todavía les faltan articulación y espacios. Para ella, el talento por sí solo no basta, y la preparación y la responsabilidad son esenciales. Urriola también insiste en unir a cantantes y agrupaciones, fomentar el respeto entre sus integrantes y mantener una formación rigurosa. Resumió la idea con una frase: si los cantantes líricos del país se unen, pueden representar a una nación entera.

El próximo 27 de octubre, el Teatro Nacional será escenario de La Fiesta de la Ópera, una velada que recorrerá el repertorio vocal desde el barroco hasta la música contemporánea. Participarán jóvenes sopranos en entrenamiento de la Red de Orquestas y Coros Juveniles de Panamá, estudiantes y egresados del Conservatorio y de la Universidad de Panamá, y solistas profesionales. También se presentará la pianista uruguaya invitada Mariana Airaudo.

La cantante Diana Durán, integrante de A Tutta Voce, explica que el encuentro buscó reunir a agrupaciones dedicadas al canto lírico para mostrar sus propuestas, y que para algunos participantes será la primera vez en el Teatro Nacional. Durán considera que la iniciativa puede sentar las bases para una ópera nacional, siempre que cuente con respaldo institucional y de la empresa privada, y subraya la necesidad de propuestas cercanas y actuales que despierten el interés de las nuevas generaciones.

Los boletos están disponibles a través de Panatickets.

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