Piden un plan de recuperación y resiliencia para Veraguas, Herrera, Los Santos y Coclé
Tras los sismos, un columnista plantea una estrategia de corto, mediano y largo plazo con coordinación entre el Gobierno, los municipios y la sociedad civil.
Los sismos que afectaron a Veraguas, Herrera, Los Santos y Coclé dejaron daños en viviendas e infraestructuras, pero también incertidumbre entre las familias, pérdidas económicas y dificultades para que las comunidades recuperen la tranquilidad. Así lo plantea el columnista, quien sostiene que la respuesta del país debe seguir después de que la emergencia pase.
El autor propone impulsar un Plan de Recuperación y Resiliencia para las cuatro provincias, con acciones de corto, mediano y largo plazo. Según el texto, el plan debería definir prioridades, identificar fuentes de financiamiento, asignar responsabilidades a cada institución y fijar metas verificables. También plantea que la ciudadanía pueda seguir los avances y conocer en qué se usan los recursos.
El primer paso, según la propuesta, es una evaluación técnica de los daños en viviendas, escuelas, centros de salud, carreteras, puentes y sistemas de agua potable. Además, las autoridades deberían identificar a las personas que necesitan atención prioritaria, como adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres embarazadas, niños y pacientes con enfermedades crónicas. El columnista pide que la coordinación incluya al Gobierno nacional, los municipios, las juntas comunales, las universidades, el sector privado y las organizaciones sociales.
En lo económico, el texto señala que muchas familias dependen de la agricultura, la ganadería, el comercio, el turismo y los pequeños emprendimientos. Por eso propone asistencia técnica y mecanismos de apoyo financiero para pequeños productores y comerciantes. En el plano social, sugiere verificar la seguridad de escuelas e instalaciones de salud y garantizar la continuidad de los servicios esenciales.
El documento también plantea fortalecer la prevención con sistemas de alerta, planes de emergencia actualizados y simulacros en escuelas, instituciones, empresas y comunidades. Asimismo, pide que las nuevas construcciones consideren criterios ambientales y de ordenamiento territorial. Según el autor, la reconstrucción debe reducir vulnerabilidades y no limitarse a levantar lo que se perdió.