Salud mental y economía, claves para la recuperación tras el terremoto
Un texto de opinión propone integrar la atención psicológica y la reactivación productiva en la reconstrucción de las provincias afectadas.
Un texto de opinión publicado sobre la recuperación de Panamá tras el terremoto sostiene que la reconstrucción material debe ir acompañada de la atención a la salud mental. Según el planteamiento, el temor, la incertidumbre, los problemas para dormir y la preocupación por el futuro pueden afectar a niños, jóvenes, adultos y personas mayores.
El artículo cita a la Organización Mundial de la Salud, que advierte que el malestar psicológico es frecuente entre las personas afectadas por emergencias. Aunque muchas logran recuperarse con el tiempo, otras necesitan acompañamiento profesional. Por eso, el texto plantea que la atención psicológica se integre a la respuesta oficial al sismo y no se trate como una medida pasajera.
En esa línea, propone acuerdos entre el Estado, universidades, colegios profesionales, organizaciones comunitarias, empresas privadas y especialistas en psicología y psiquiatría. Entre las acciones mencionadas están las jornadas de atención, los equipos móviles, los talleres para padres y docentes, el acompañamiento a niños y adolescentes y los mecanismos de referencia para casos que requieran atención especializada. También sugiere capacitar a líderes comunitarios para detectar señales de alarma.
Como referencia, el texto recuerda que Japón fortaleció su respuesta en salud mental tras el terremoto y tsunami de 2011, y que Sri Lanka impulsó reformas para descentralizar estos servicios después del tsunami de 2004. Añade que la cooperación de organismos internacionales puede aportar asistencia técnica e insumos para la población vulnerable de los territorios afectados.
En el plano económico, el escrito vincula el bienestar emocional con la situación de las familias que perdieron ingresos, de los comerciantes que no pueden abrir sus negocios y de los productores que no logran vender su cosecha. Entre las medidas que menciona figuran el financiamiento flexible para las mipymes, la contratación de mano de obra local, el apoyo a los productores, la recuperación del turismo y los programas de capacitación laboral. Las provincias señaladas son Azuero, Veraguas y Coclé.
Finalmente, el texto propone que las instituciones públicas, las universidades y el sector privado impulsen un programa de recuperación comunitaria que combine salud mental, orientación familiar, educación y oportunidades productivas. Según su propuesta, el avance debería medirse por las comunidades atendidas, el acceso efectivo a especialistas y los empleos e ingresos recuperados.