La ética como cimiento invisible del Canal de Panamá
Un columnista sostiene que los valores institucionales explican la permanencia del modelo panameño y deben enseñarse junto a sus resultados.
Las grandes obras suelen recordarse por su inauguración o por su tamaño, pero algunas comienzan a construirse mucho antes, con valores que no se ven y que determinan si perdurarán. Según el columnista, la historia moderna del Canal de Panamá permite examinar esa dimensión institucional, que pocas veces aparece en los balances o en los indicadores de eficiencia.
El autor plantea que explicar la rentabilidad del Canal, su eficiencia o su papel en el comercio mundial resulta incompleto si no se revisa cómo se construyó la confianza que hizo posible ese modelo. Para sustentar su idea, recurre al economista Douglass C. North, premio Nobel de Economía de 1993, quien describió las instituciones como la combinación de reglas formales, como constituciones y leyes, con normas de conducta, convenciones y códigos informales.
En el caso panameño, la Constitución Política y la Ley Orgánica del Canal fijaron las bases jurídicas para la autonomía, la continuidad y una administración cada vez más especializada. Sin embargo, el columnista sostiene que ninguna norma garantizaba por sí sola la cultura organizacional necesaria. Había que convertir principios en conductas, autoridad en responsabilidad y autonomía en confianza. Aclara que su mirada no busca idealizar el pasado ni atribuir perfección moral a quienes participaron en esa transformación.
El texto también recuerda un dato de peso: aproximadamente siete de cada diez panameños no habían nacido cuando se firmaron los Tratados Torrijos-Carter, y cerca de cuatro de cada diez nacieron cuando el Canal ya estaba bajo administración panameña. Según el autor, Panamá recibió una infraestructura extraordinaria, conocimientos técnicos y una fuerza laboral experimentada, pero tuvo que construir su propio modelo de gobernanza, adaptado a su condición soberana y a la responsabilidad de administrar una ruta estratégica para el mundo.
Para respaldar su argumento, el columnista cita a Alberto Alemán Zubieta, uno de los protagonistas de ese proceso, quien ha destacado la necesidad de preservar la institucionalidad por encima de los intereses individuales. También menciona el mensaje de despedida de Jorge Luis Quijano, publicado por la Autoridad del Canal el 30 de agosto de 2019, en el que pidió ser sinceros, honestos y transparentes.
La nueva administradora del Canal, Ilya Espino de Marotta, en una entrevista concedida a TVN Noticias el 7 de septiembre de 2026, habló de la autonomía constitucional y de la transparencia como base de los resultados. Según el texto, la administradora consideró que no sería correcto modificar un marco que ha funcionado bien, y afirmó que la confianza se gana todos los días. Para el columnista, esa idea muestra que la defensa de la institucionalidad es una responsabilidad que debe transmitirse entre generaciones.
El autor concluye que la sostenibilidad de la institución también depende de lo que no aparece en los estados financieros, como la integridad, la confianza, el respeto a las personas y una reputación elevada. Propone que estos valores se enseñen como parte de la memoria histórica del Canal, para que las nuevas generaciones entiendan los desafíos que hicieron posible su éxito.