Auditoría a mina de cobre da 87.73% de cumplimiento y deja puntos bajo vigilancia
El informe de SGS revisó agua, reforestación y la presa de relaves del proyecto en Donoso, y advierte sobre varios componentes que requieren seguimiento.
La auditoría integral al proyecto Mina de Cobre Panamá, ubicado en Donoso, cerró con un nivel de cumplimiento global de 87.73% sobre 100. Sin embargo, el documento también señala aspectos que necesitan seguimiento y mejoras para sostener los controles ambientales, operativos y laborales.
El informe fue elaborado por SGS Panamá Control Services y entregado al Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) el 19 de junio. La evaluación abarcó componentes legales, laborales, tributarios, ambientales, técnicos, operativos y de riesgos, y fue realizada por un equipo multidisciplinario de 25 expertos que trabajó en campo, en la mina y en sus áreas de influencia.
Según explicó Miguel Enrique Gutiérrez Soto, director de Recursos Naturales de SGS, la metodología se basó en el ciclo de calidad de planear, hacer, verificar y actuar, con 12 preguntas orientadoras por área y ponderaciones distintas. Añadió que la auditoría no solo determinó si un compromiso se cumplía, sino que midió el nivel de cumplimiento de cada componente.
Uno de los hallazgos más relevantes está en el plan de reforestación, sobre todo en su seguimiento y control. Entre las situaciones señaladas figuran sitios muy alejados, zonas de compensación poco definidas, especies que no prosperaron bien en zonas rurales y cambios de propietarios en algunas áreas. Según el auditor, todo ello afectó la trazabilidad de los procesos.
El manejo del agua fue otro tema central. Gutiérrez Soto indicó que la roca mineralizada contiene sulfuros y que, por la acción del agua y el viento, existe potencial de generación de drenaje ácido. Durante la revisión se evaluaron los sistemas de control, entre ellos una planta de cal para regular la acidez, y se recomendó vigilar otros parámetros, dada la naturaleza polimetálica del yacimiento.
En cuanto a la presa de relaves, el equipo verificó mecanismos de monitoreo como piezómetros, inclinómetros y radares para detectar deformaciones. El director de SGS remarcó que el seguimiento permanente es clave, en especial ante una eventual interrupción o pérdida de los sistemas operativos.
El informe también identifica como elementos que requieren vigilancia las aguas superficiales, la sedimentación, la erosión, la pérdida de biodiversidad, los depósitos de materiales estériles y el cierre minero. Según el documento, estos puntos no representan necesariamente daños actuales, sino aspectos que deben monitorearse para prevenir problemas.
En el área laboral, la auditoría encontró que algunas empresas contratistas, que no pertenecen directamente a la operadora, no presentaron documentación sobre la seguridad social de parte de sus trabajadores. Este punto quedó consignado dentro del informe.
Gutiérrez Soto aclaró que la capacidad del Estado para fiscalizar una eventual actividad minera no formó parte del alcance de la auditoría, aunque consideró importante que el Estado conozca las condiciones del subsuelo y los sistemas de control asociados. Durante el proceso también hubo reuniones con entidades gubernamentales para revisar las inquietudes planteadas.