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RELIGIÓN

León XIV elogia el mate y pide a los uruguayos transmitir la fe

Ante unas 40.000 personas en Paysandú, el papa llamó a construir puentes en el país más laico de Latinoamérica.

Mesa Internacional, 9:32 a.m. · 2 min de lectura
León XIV elogia el mate y pide a los uruguayos transmitir la fe

El papa León XIV elogió el mate, la infusión que los uruguayos tienen como costumbre diaria, durante su primera misa en Uruguay, celebrada el sábado en Paysandú, una ciudad del noroeste del país. Desde el parque París Londres, el pontífice dijo que el puente, los palmares y el mate eran tres símbolos de la región que pueden ayudar a pensar en el valor de la fe.

El papa se refirió al puente de dos kilómetros que separa Paysandú de la ciudad argentina de Colón, sobre el río Uruguay. A partir de ahí, invitó a levantar puentes, acercar a las personas, unirse y comunicarse. También pidió transmitir la fe a las nuevas generaciones con una valentía creativa. Según las autoridades locales, unas 40.000 personas asistieron a la celebración.

La visita se da en un país donde la práctica religiosa es minoritaria. Un sondeo de 2026 de Latinobarómetro indica que solo 35% de los uruguayos se declara católico, lo que ubica a Uruguay en el último lugar de la región. Paraguay y México encabezan la lista, con 82% y 69% de católicos, respectivamente.

En su mensaje, León XIV pidió a los creyentes estar bien preparados para explicar su fe a quien se lo pregunte y evitar dejarse llevar por doctrinas ajenas al cristianismo. Lo dijo a fieles que llegaron temprano pese a la llovizna de la madrugada, con sillas plegables, impermeables y termos de mate. Sobre la infusión, afirmó que enseña a compartir y a estar juntos, y que representa integración, acogida y valores comunes.

El papa también usó el mate para generar cercanía. Al mencionarlo, exclamó que el mate había llegado hasta Roma, lo que provocó risas entre los presentes.

Algunos asistentes relataron su experiencia. Adela Giles, de 56 años, viajó 50 kilómetros con su madre de 81 años para ver al papa. Dijo que la experiencia era única y difícil de explicar. Alicia Arauco, que llegó desde Concordia, pasó la noche en el parque con una bandera argentina. Recordó haber asistido a la visita de Juan Pablo II en 1988, cuando tenía 21 años, y esta vez llevó a su hijo, de la misma edad.

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