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Kenia condena a 200 años de cárcel al pastor del ayuno mortal de Malindi

Paul Mackenzie fue sentenciado por la muerte de 190 niños y un adulto a quienes empujó a dejar de comer. La jueza rechazó la pena de muerte que pedía la fiscalía.

Mesa Internacional, 8:30 a.m. · 3 min de lectura
Kenia condena a 200 años de cárcel al pastor del ayuno mortal de Malindi
FOTO: Tvn Panamá

Un tribunal de Kenia sentenció este viernes a Paul Mackenzie, un antiguo taxista que se presentaba como pastor, a 200 años de prisión. La pena se divide en 100 años por homicidio y otros 100 por los cargos de inanición, por la muerte de 190 niños y un adulto de su secta entre enero de 2021 y septiembre de 2023.

El mes pasado, la corte de Mombasa, en la costa del océano Índico, ya lo había declarado culpable junto con 28 coacusados, quienes también recibieron condenas de cárcel. Mackenzie llegó a la audiencia sin mostrar emoción, con una camiseta tipo polo y una ligera sonrisa.

La fiscalía había solicitado la pena capital para él por la magnitud de las muertes y cadena perpetua para sus cómplices. Aunque la legislación keniana todavía permite la pena de muerte, el país no ejecuta a nadie desde 1987. La jueza Diana Kavedza Mochache la descartó al considerar que, dentro de la secta, morir era visto como una unión con Jesús y los fallecidos eran tratados como héroes. A su juicio, para quienes ven la muerte como liberación, ejecutar al líder podría interpretarse como un triunfo o un martirio, no como un castigo.

No todos los afectados estuvieron de acuerdo. Francis Wanje, maestro de 62 años que perdió a dos nietos, defendió la pena capital y expresó una profunda rabia contra las autoridades, a las que acusó de no haber intervenido a tiempo para evitar la tragedia.

El caso salió a la luz en 2023 en un terreno cercano a Malindi, donde Mackenzie animaba a sus seguidores a ayunar hasta morir para "conocer a Jesús". Fue arrestado en abril de ese año, luego de que un grupo de derechos humanos alertara a las autoridades y se lograra rescatar a algunos fieles. El operativo policial reveló cientos de fosas comunes poco profundas, y las excavaciones debieron pausarse porque las morgues de la zona se quedaron sin espacio.

Las autopsias indicaron que la mayoría murió de hambre, aunque otras víctimas, entre ellas niños, habrían sido estranguladas, golpeadas o asfixiadas. Según testimonios, el grupo rechazaba la escuela y la medicina moderna por considerarlas obra del diablo, y obligaba a sus miembros a romper todo contacto con el exterior.

En 2024, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia elevó a 429 la cifra total de muertos vinculados a la secta. Hasta hoy, parte de las víctimas sigue sin identificar.

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