César Perea, conductor de inDrive, hallado sin vida en La Chorrera
Tenía 29 años, vivía en Altos de La Pradera y había participado en una protesta por la falta de agua en su comunidad.
El hallazgo de un hombre sin vida dentro de un automóvil en La Chorrera ya tiene nombre. Se trata de César Perea, de 29 años, quien según información divulgada posteriormente trabajaba como conductor de la plataforma inDrive y vivía con su esposa en Altos de La Pradera desde hace unos dos años.
El cuerpo fue encontrado el viernes 23 de octubre dentro de un vehículo que había llamado la atención de los vecinos del sector. Ciudadanos alertaron a las autoridades sobre la presencia del carro, que parecía abandonado, en el sector de Llano Largo, en el área de Peña Blanca. Al llegar, las unidades policiales encontraron el cuerpo de un hombre en avanzado estado de descomposición, con la puerta del conductor abierta.
Los primeros reportes indicaron que la carrocería presentaba impactos de bala, uno de ellos en el vidrio del lado del conductor. La subcomisionada Yadira Gantes, jefa de la Décima Zona Policial de Panamá Oeste, confirmó que las autoridades acudieron al lugar tras las alertas ciudadanas.
Los nuevos reportes identifican a César Perea como víctima de un homicidio, aunque la causa médico-legal de su muerte y las circunstancias del hecho todavía deben ser esclarecidas. Tampoco se ha confirmado públicamente que el sitio donde se halló el vehículo sea el mismo donde ocurrió el ataque, ni se ha establecido si él estaba trabajando cuando sucedieron los hechos.
Otro aspecto que ha salido a la luz es su participación en asuntos de la comunidad. Según la información conocida, César había participado recientemente en una protesta por la falta de agua en Altos de La Pradera. Hasta ahora, sin embargo, no existe información que vincule esa participación con su muerte.
Las investigaciones buscan determinar cómo y cuándo murió, cuánto tiempo permaneció el automóvil en ese lugar y quiénes podrían estar involucrados. Por ahora, el caso queda abierto y la historia de un joven de 29 años que trabajaba para ganarse la vida y reclamaba por los servicios básicos de su barriada se suma a las preguntas que las autoridades deberán responder.