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Análisis advierte que el orden global se fractura y Panamá queda expuesto

Un analista de seguridad internacional señala que los sabotajes, los ciberataques y la desinformación erosionan la paz mundial, con efectos sobre el Canal y los cables submarinos del país.

Opinión BULLA, 9:00 p.m. · 2 min de lectura
Análisis advierte que el orden global se fractura y Panamá queda expuesto

La estabilidad de las relaciones internacionales atraviesa, según el análisis, una de sus etapas más complejas desde el fin de la Guerra Fría. Mientras los combates convencionales en el este de Europa se han estancado, el sistema global se deteriora poco a poco por el uso cada vez más frecuente de tácticas asimétricas.

Entre esas tácticas figuran los sabotajes a infraestructura digital submarina, los ataques informáticos coordinados contra servicios esenciales y las campañas de desinformación a gran escala. El autor sostiene que estas acciones chocan con los principios de la Carta de las Naciones Unidas sobre la paz y la seguridad internacionales. Esta actividad diaria, conocida como zona gris, obliga a la Unión Europea y a la OTAN a ajustar sus esquemas de defensa con rapidez, para frenar las agresiones sin llegar a un enfrentamiento abierto.

El texto atribuye a Rusia la versión oficial de que actúa a la defensiva, frente al avance de la OTAN hacia sus fronteras, el rearme europeo y las sanciones occidentales. Según el análisis, Moscú ha flexibilizado su doctrina nuclear para reservarse el uso de armas atómicas ante ataques convencionales que pongan en riesgo su soberanía o la de Bielorrusia. Para el autor, esa postura funciona además como presión diplomática, con el fin de frenar la ayuda militar occidental a Kiev y condicionar una eventual negociación de paz.

El análisis señala que el punto de quiebre está en las dudas que genera la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. La incertidumbre sobre el compromiso de Washington con el artículo 5 de la OTAN, junto con su preferencia por acuerdos bilaterales al margen de los foros multilaterales, debilita la cohesión europea. A esto se suma el vencimiento formal del Tratado Nuevo START en febrero de 2026, que deja sin marcos vinculantes de control de armas a las dos mayores potencias nucleares.

Para Panamá, el texto advierte que estas tensiones tienen efectos concretos. Las redes de comunicación submarina y las rutas marítimas del Atlántico se han vuelto blancos prioritarios, por lo que la protección física y digital del Canal y de los cables de fibra óptica que cruzan el territorio pasa a ser un asunto de seguridad nacional. Además, la inestabilidad energética y en las cadenas de suministro puede encarecer las importaciones, presionar la inflación y afectar el dinamismo comercial.

El autor concluye que la neutralidad formal y la distancia geográfica ya no protegen al país de las turbulencias globales. Por eso plantea que el Estado fortalezca su resiliencia institucional, sus capacidades de inteligencia estratégica y su defensa cibernética.

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