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Un gato, la IA y la urgencia de amarrar los proyectos de Panamá

Una columna de opinión plantea que el país tiene las piezas para crecer, pero las discute por separado. Sostiene que la inteligencia artificial puede ayudar a ver cómo se conectan, sin reemplazar el criterio humano.

Opinión BULLA, 6:00 p.m. · 2 min de lectura
Un gato, la IA y la urgencia de amarrar los proyectos de Panamá

En el barrio, un gato conocido como A. I. sirve de imagen para una columna de opinión sobre inteligencia artificial y el desarrollo de Panamá. El autor aclara que la sigla no se refiere a la inteligencia artificial, sino a su habilidad para unir ideas que parecen no tener relación.

Según el texto, el gato recoge cabos sueltos, como proyectos, ideas y personas, y los convierte en una red. Usa la IA para validar ideas, detectar contradicciones y anticipar riesgos, aunque sostiene que esa herramienta no sustituye lo que se aprende al probar, corregir y volver a ejecutar en la realidad.

La columna afirma que la IA debe servir para pensar más, no para pensar menos. Según el autor, lo que la máquina no puede aportar es el olfato, es decir, la capacidad de notar cuándo una respuesta bien construida parte de una premisa equivocada.

Aplicado a Panamá, el texto señala que el país cuenta con posición geográfica, conectividad, recursos, capital y talento, pero que le falta articular esos elementos. Menciona como temas sueltos el Canal, Río Indio, la minería, los semiconductores, los centros de datos, la energía y la educación, que hoy se discuten por separado.

El autor vincula Río Indio con el Canal, con el consumo de una población en crecimiento y con las comunidades de la cuenca, y sostiene que las tres variables forman parte de una misma ecuación. Sobre la minería, plantea que la pregunta útil no es si genera impacto, sino cuánto impacto produce a cambio de cuánto valor, y qué se puede recuperar, en qué plazo y con qué recursos.

Como ejemplo de ecosistema, la columna describe cómo el Canal y la conectividad podrían atraer centros de datos, que a su vez exigen energía, infraestructura y personal capacitado, lo que impulsaría universidades e inversiones. El texto advierte que un ecosistema armado por partes no logra sostenerse.

Como propuesta, el autor sugiere usar la IA para modelar la demanda de agua y energía de el Canal, las ciudades y los centros de datos, y para anticipar qué ocurre si un componente falla. También recomienda que los responsables de cada proyecto se reúnan con datos compartidos y un horizonte común, para evitar que compitan por la misma agua, energía y talento.

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