Columna invita a escuchar a familia, empleadores, autoridades y la naturaleza
El texto distingue entre oír y escuchar, y lo aplica a niños, parejas, trabajadores, estudiantes y al medio ambiente. Plantea que escuchar exige atención y esfuerzo.
La columna parte de la definición de la RAE, que describe escuchar como prestar atención a lo que se oye. Según el texto, oír es percibir un sonido, mientras que escuchar implica interpretar el lenguaje y darle significado, algo que requiere esfuerzo físico y mental.
Desde ahí, el autor se dirige a distintos grupos de la sociedad. Menciona a los niños, que según el texto se sienten más atendidos por el celular o la tableta, y a los adolescentes que cargan con situaciones de acoso mientras sus padres, por el trabajo y las obligaciones, no encuentran tiempo para escucharlos.
El escrito también señala a parejas cuya conversación se deteriora por la rutina y el uso excesivo de redes sociales. En el ámbito laboral, habla de trabajadores que quieren aportar a sus empresas, pero sienten que algunos jefes no los escuchan, y de supervisores que buscan la salud integral de sus equipos sin ser comprendidos.
En la vida pública, la columna menciona a líderes que intentan hacer las cosas bien, pero son superados por quienes actúan según intereses particulares. También alude a comunidades que reclaman servicios públicos y recuerda que las autoridades, electas o designadas, son servidores del pueblo.
En educación, el texto aborda a jóvenes para quienes los programas de empleabilidad no responden a sus necesidades reales, y a estudiantes que piden una educación gratuita, equitativa y conectada con su contexto. También recoge la preocupación de profesores universitarios por trabajos que, según describe, parecen producto de la inteligencia artificial y no del pensamiento crítico. Asimismo, menciona a mujeres que siguen enfrentando desigualdad en entrevistas laborales y a campesinos que necesitan programas de apoyo para subsistir y comercializar sus productos.
Sobre el medio ambiente, el autor cuestiona la construcción sin planificación, la eliminación de áreas verdes y la basura en lugares no permitidos. Recuerda el pasado 9 de octubre, fecha que asocia con el mensaje de la tierra como casa común, y pregunta si la sociedad lo escuchará.
La columna cierra invitando al lector a revisar si realmente escucha a su familia, sus amigos y las personas importantes de su entorno, y recuerda que cada persona también merece ser escuchada.