Un Congreso demócrata llega en enero y cambia el tablero para Panamá
Desde el 3 de enero, los demócratas podrán citar funcionarios, revisar documentos y frenar decisiones sobre el Canal y la seguridad regional, aunque el efecto directo para Panamá será limitado.
El 3 de enero tiene un peso especial en la memoria panameña. En 1990, Manuel Antonio Noriega se entregó a las tropas estadounidenses, y en 2026 fuerzas de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. Ese mismo día se instalará en Washington un nuevo Congreso controlado por el Partido Demócrata, un cambio que obliga al gobierno de José Raúl Mulino a revisar una estrategia que descansa casi por completo en su relación personal con Donald Trump.
Los demócratas ganaron ambas cámaras en la elección de medio término, algo que un presidente no sufría en esa clase de comicios desde George W. Bush en 2006. Según NBC News, tienen 54 escaños en el Senado frente a 44 republicanos, después de arrebatar siete asientos en estados como Texas, Iowa y Maine. En la Cámara de Representantes obtuvieron una mayoría amplia, aunque su tamaño exacto depende del conteo de dos contiendas que aún no se han proyectado.
El martes, Trump escribió a Mulino con motivo del aniversario de la separación de Colombia y calificó a Panamá como uno de sus socios más cercanos y de mayor confianza. También habló de oportunidades económicas en los proyectos del Canal, que incluyen dos puertos y un gasoducto. La relación se ha manejado sobre todo desde el Ejecutivo. El memorando de seguridad firmado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en abril de 2025 tiene una vigencia de tres años, y Mulino ha dicho que Panamá puede cancelarlo con seis meses de antelación. El Congreso de Estados Unidos nunca lo aprobó.
El nuevo equipo legislativo tendrá herramientas concretas. Las comisiones, que a partir de enero quedarán bajo control demócrata, podrán citar a funcionarios y exigir documentos, y el Congreso tendrá poder sobre los presupuestos del Departamento de Estado y del Pentágono. Gregory Meeks es el candidato casi seguro a presidir la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara, mientras que Joaquín Castro y Tim Kaine han promovido límites a las intervenciones militares en la región. Un veto presidencial solo puede superarse con dos tercios de los presentes, cifra que los demócratas no alcanzan por sí solos. Por eso, el freno inmediato será sobre todo político, al obligar al gobierno a explicar cada decisión.
Venezuela muestra los límites de ese control. Trump ordenó la operación contra Maduro sin autorización del Congreso, y el 14 de enero el Senado rechazó una resolución sobre poderes de guerra gracias al voto de desempate del vicepresidente JD Vance. Un analista de ciencia política citado en el texto sostiene que los presidentes recurren menos a la fuerza cuando la oposición controla el Congreso, pero que ese efecto se debilita en lugares que Washington considera estratégicos, como el Canal. Hasta el 3 de enero seguirá en funciones el Congreso republicano, y la carta del martes deja claro que el interés por los puertos y el gasoducto continúa.
La confianza de los panameños también se ha movido. Un Barómetro de las Américas indica que la confianza en el gobierno estadounidense bajó del 58% al 40% entre quienes opinan. Entre los 13 países medidos en 2023 y 2026, solo Nicaragua registró una caída mayor, de 65% a 42%. La proporción que considera "nada confiable" al gobierno de Estados Unidos subió del 8% al 18% en Panamá. Los datos no permiten atribuir todo el desgaste a la presión sobre el Canal, pero sí reflejan un deterioro en un país que Trump llama uno de sus socios más cercanos.
El gobierno de Mulino tiene resultados que mostrar. Desactivó la crisis del Canal sin ceder la administración de la vía y, en enero, habló ante la Asamblea de una "recuperación de confianza" con Washington. Sin embargo, esa recuperación depende de cartas y conversaciones con un presidente que perdió el Congreso y que tiene dos años de mandato por delante. Para el análisis citado, Panamá necesita interlocutores en ambos partidos del Capitolio. Como recordatorio, el Tratado de Neutralidad fue aprobado en el Senado el 16 de marzo de 1978 con 68 votos contra 32, solo uno más de los dos tercios requeridos.