Colón debate la prórroga por veinte años de la concesión de la basura
El Consejo Municipal aprobó con nueve votos la adenda que extiende el contrato, mientras el alcalde se opone y crecen las dudas sobre el vertedero de Monte Esperanza.
El servicio de recolección y disposición de desechos en Colón vuelve al centro del debate público. Un columnista de opinión describe la acumulación de basura en las comunidades y pregunta qué ocurre con esos residuos una vez que salen de la vista de los vecinos. Según su relato, los desechos terminan en el vertedero de Monte Esperanza, donde el principal riesgo ambiental es el lixiviado, el líquido que se forma cuando el agua atraviesa la basura y arrastra sustancias contaminantes.
La fuente sostiene que el manejo de estos líquidos requiere sistemas de captación y tratamiento, monitoreo ambiental y fiscalización constante. El autor plantea preguntas que, a su juicio, siguen sin respuesta clara: si en los últimos 25 años se han hecho monitoreos, qué resultados arrojaron y qué medidas correctivas se ejecutaron o quedan pendientes. También reclama que esos análisis sean verificables y estén disponibles para la población.
El problema, según el mismo texto, no se limita al vertedero. El columnista afirma que la prestación del servicio no responde a estándares mínimos de continuidad y cobertura, y relata que en una ocasión tuvo que llevar sus residuos, en un pick-up, hasta las oficinas de la empresa encargada de recogerlos, porque el servicio no los retiró a tiempo.
El punto central es la decisión del Consejo Municipal del Distrito de Colón. El 20 de octubre, nueve concejales votaron a favor y cinco en contra de aprobar la prórroga, por otros veinte años, de la concesión a la empresa que presta el servicio actual. La propuesta se formaliza mediante una adenda que, de acuerdo con la fuente, modifica el objeto del contrato y sus condiciones económicas, no solo el plazo. El alcalde del distrito se mantiene en contra de la renovación.
La fuente cuestiona si es razonable extender la concesión y modificar sus condiciones esenciales antes de aclarar las obligaciones pendientes de la empresa. Su conclusión es que la evaluación debe incluir el desempeño de los años anteriores y que Colón necesita garantías de que la nueva etapa no repita las deficiencias ya conocidas.