Terremoto en Azuero: la tierra cedió en segundos y la ciencia busca respuestas
Miles de hectáreas colapsaron en Tonosí durante el sismo de magnitud 7.5 del 9 de octubre, mientras los investigadores reconstruyen qué ocurrió bajo el suelo.
En Búcaro de Tonosí, en la península de Azuero, extensas zonas de terreno, con miles de hectáreas involucradas, colapsaron el 9 de octubre durante un terremoto de magnitud 7.5. Alexander Cedeño, administrador de Finca Búcaro, describió que el suelo no se hundió poco a poco, sino que se fracturó y cayó en cuestión de segundos.
Las comunidades de la región intentan entender por qué el sismo transformó su entorno. Arkin Tapia, del Instituto de Geociencias de Panamá, reconoció que la magnitud superó sus expectativas, aunque los sismos en los límites tectónicos suelen ser los más grandes. Hace más de una década, el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá ya había señalado a Azuero como la segunda zona más sísmica del país. En la península existe una red de fallas, entre ellas Lovaina-San Rafael, Guánico-Torio, Tonosí y Ocú-Pesé, vinculadas a fuertes sismos de 1913, 1951 y 1960. Todavía se investiga cuál de ellas originó el terremoto.
Tapia explicó que, desde 2013, se instalaron estaciones sísmicas alrededor de la península y que el registro de eventos cambió de forma notable. Según sus datos, se pasó de 50 sismos por año a entre 300 y 400 en Azuero y Soná.
El físico Isaac Guerra, becado por Senacyt para estudiar un doctorado en geofísica en Canadá, regresó al país un día después del terremoto para investigar. Uno de los primeros hallazgos es que la falla, que se extiende por cerca de 140 kilómetros, no se rompió en toda su longitud. Quedaron segmentos sin romper, uno de ellos de unos 15 kilómetros al sur de Azuero, que podría haber generado otro sismo de categoría 6. Guerra también indicó que su equipo desarrolla un modelo tridimensional del subsuelo, porque en Panamá no existían estudios de ese tipo, y recordó que el país ha registrado más de 11 eventos de categoría 7 en zonas costeras y en tierra.
La energía liberada en segundos fue enorme. Según las estimaciones citadas, equivale a más de dos megatones de explosivos, es decir, 64 veces la energía de todas las bombas empleadas durante nueve años de construcción del Canal de Panamá. La ruptura se propagó en ambas direcciones desde La Pitalosa y duró entre 40 y 43 segundos. Guerra señaló que, de haber iniciado en un extremo, el movimiento habría durado unos 80 segundos, con un daño probablemente mayor.
Los mayores daños se concentraron en Tonosí y Mariato, donde el terreno se desplazó en sentido vertical y lateral. La infraestructura también resintió el movimiento, como el puente vehicular sobre el río Oria, en Pedasí. En la finca de la familia Escudero, los cambios del suelo afectaron de forma considerable la actividad agrícola. Búcaro, una comunidad de 373 habitantes, tiene además una playa que prácticamente desapareció, y Cedeño calcula que unas dos hectáreas quedaron bajo el mar.
En Isla Cañas, cerca de 400 habitantes esperan el aguaje de octubre, la marea más alta del año. Según los modelos del equipo de Guerra, la isla descendió entre 15 y 30 centímetros, y el lecho costero cercano se levantó unos 15 centímetros, lo que elevó el nivel del agua. Eduardo Javier Batista perdió sus abejas y sus jaulas de pargo.
La investigación depende de recursos limitados. En 2024, Panamá destinó 235 millones de dólares a ciencia, equivalentes al 0.33 % del PIB, una cifra por debajo de las metas planteadas. Tapia explicó que, por presupuesto, solo podrán instalar cinco o seis estaciones de banda ancha adicionales en la región, aunque hacen falta más para fortalecer el monitoreo.