Terremoto deja a más de 3,000 niños sin aula en el interior
Mientras 770 escuelas oficiales reabren este 21 de octubre, un informe propone aulas comunitarias y un plan de recuperación académica y emocional.
Este miércoles 21 de octubre reabren sus clases 770 escuelas oficiales del país, pero en las provincias centrales el timbre escolar todavía está lejos de sonar. El terremoto de magnitud 7.5 ocurrido el 9 de octubre dejó 619 escuelas con daños y 35 completamente destruidas o inutilizables.
El resultado es que más de 3,000 niños se quedaron sin salón de clases, a apenas mes y medio de terminar el año escolar. El sistema ya venía golpeado por casi 500 días de pérdidas en clases presenciales, por la pandemia y por las protestas docentes de los últimos años.
Un informe técnico y una propuesta de política pública elaborado por Jóvenes Unidos por la Educación y la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de Panamá (Fudespa) describe la situación, sobre todo en Herrera, Veraguas, Los Santos y Coclé. La destrucción fue más fuerte en las zonas rurales del interior. Según el documento, el sistema ya tenía rezagos: solo el 16% de los jóvenes alcanzó el nivel mínimo en matemáticas y el 42% en lectura en las pruebas PISA 2022. Las 35 escuelas que colapsaron eran oficiales, rurales, de difícil acceso y de modalidad multigrado.
En esas comunidades, la educación a distancia no ha sido una opción real por la falta de conectividad y de equipos. El mismo análisis señala que el tamaño pequeño de estos planteles, muchos con entre 10 y 25 alumnos, puede facilitar la recuperación. Según la propuesta, sería posible habilitar aulas comunitarias en un plazo de 10 días en casas comunales, iglesias o estructuras temporales. El gobierno todavía no ha dicho qué hará en esas zonas ni cuál será su plan de mediano y largo plazo.
El documento también plantea que las dos primeras semanas del retorno se dediquen a la acogida socioemocional, sin evaluaciones formales, con prioridad en la rutina, el juego y la expresión de lo vivido. Los docentes recibirían capacitación rápida en primeros auxilios psicológicos y derivarían los casos graves a especialistas. Además, se propone practicar el protocolo "agáchate, cúbrete y sujétate" para que los simulacros no se vuelvan una fuente de temor.
Para el cierre del año, la propuesta considera aplicar antes del 6 de noviembre una prueba oral de unos 10 minutos a cada alumno, con el fin de agrupar a los niños según su nivel real y no solo por grado. Además, la nota final de 2026 sería la más favorable entre el promedio de los dos primeros trimestres y el resultado del tercero, para evitar que un estudiante repita por causa del desastre.
La recuperación seguiría en 2027. El informe plantea una escuela de verano voluntaria en enero y febrero, con jornadas de cuatro a seis semanas, y la instalación de aulas modulares seguras en las comunidades cuyas escuelas no estén listas para marzo, junto con un cronograma público de reconstrucción. Para los planteles que deban reconstruirse, se propone aplicar normas sísmicas estrictas, elaborar mapas de riesgo por escuela e incluir la gestión de desastres en el currículo nacional.