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Por qué algunas exparejas incomodan al matrimonio y otras no

Un columnista reflexiona sobre la tolerancia y el rechazo que generan las exparejas en la vida de pareja, sin llegar a una respuesta clara.

Opinión BULLA, 9:45 p.m. · 2 min de lectura
Por qué algunas exparejas incomodan al matrimonio y otras no

Un columnista plantea una pregunta que, según afirma, nadie ha logrado resolver: por qué algunas parejas aceptan la presencia de ciertas exparejas y sienten rechazo hacia otras sin una razón evidente.

Para ilustrarlo, cuenta que mantiene contacto amistoso, muy escaso, con tres exnovias, sin intenciones románticas ni deseos de retomar la relación. Su esposa tolera a dos de ellas y no soporta a la tercera, y él admite que desconoce el motivo de esa diferencia.

El texto sostiene que las exparejas no forman una categoría única. Distingue entre la exesposa, que puede seguir vinculada por responsabilidades familiares cuando hay hijos; la exnovia, que queda como un recuerdo de juventud; la examante, cuya simple existencia despierta sospechas; y la antigua amiga, con quien el amor terminó pero la amistad se mantuvo.

El conflicto suele surgir cuando una de las partes inicia una nueva relación. Entonces, el pasado sentimental se revisa con detalle: se analizan nombres, mensajes y fechas, y un saludo o una felicitación de cumpleaños puede interpretarse como un intento de acercamiento.

El autor reconoce que no todas las relaciones anteriores son inocentes. Algunas conservan sentimientos sin resolver, mientras que otras son vínculos de afecto que sobrevivieron al fin de la pasión. Para él, el matrimonio exige equilibrio entre aceptar el pasado de la pareja y confiar en el presente, y advierte que hay quienes exigen eliminar contactos y otros que entienden la fidelidad como respeto a la relación actual.

Sobre la intuición, el texto señala que no es infalible y que los celos no garantizan un conocimiento superior. También considera injusto atribuir inseguridades a su esposa sin conocer sus razones. Según su planteamiento, que a alguien no le agrade una expareja es distinto a que mantener una amistad con ella constituya, por sí solo, una falta conyugal.

La columna concluye con la necesidad de distinguir entre los afectos del pasado y las obligaciones del presente. El autor dice que no realizará investigaciones para descubrir por qué una de sus exnovias genera rechazo, aunque no descarta escribir una segunda entrega si llega a conocer el motivo.

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