Penonomé busca proteger su patrimonio histórico tras el terremoto
Daños en iglesias, edificios antiguos y en la economía local abren el debate sobre cómo restaurar el casco antiguo sin perder su memoria.
Penonomé, en la provincia de Coclé, conserva en sus calles buena parte de la memoria histórica de la región. Sus iglesias, edificios antiguos y espacios tradicionales han acompañado a generaciones de familias. El terremoto que sacudió al país dejó al descubierto la fragilidad de ese patrimonio y plantea un reto: reparar lo dañado sin borrar las huellas de la historia que esos inmuebles guardan.
Para María Teresa Quirós, nacida en 1936, la capilla de San Antonio es mucho más que un edificio religioso. Recuerda que en su niñez sus familiares se referían al lugar como la ermita de San Antonio. Tras el sismo, los daños en la capilla preocupan a los vecinos, que quieren conservar sus elementos religiosos e históricos. Quirós espera que el templo se mantenga tal como la comunidad lo ha conocido y pide que todos estén atentos para que no se altere su carácter.
La gestora cultural Emy Figueroa considera que los gestores culturales y la sociedad civil deben participar en las decisiones sobre qué se reconstruirá o restaurará, porque, según su planteamiento, son quienes custodian esa historia. Advierte que no se debe imponer un modelo ajeno a la arquitectura local. Además, el cierre de espacios emblemáticos y la suspensión de actividades afectan la dinámica cultural y comercial del casco antiguo. La ruta turística que se preparaba para el centro histórico tampoco puede ejecutarse por ahora, porque los edificios que incluía no pueden usarse para los recorridos.
El impacto económico también preocupa a la población. Michelle Terrero señaló que muchas personas dependen de su trabajo para subsistir y que la incertidumbre es grande, en un contexto que todavía arrastra las consecuencias de la pandemia. Reclamó que nadie les ha preguntado cómo piensan sobrevivir a esta situación.
Entre los inmuebles afectados está la catedral San Juan Bautista, cuya fundación se remonta a 1581 y que es uno de los principales referentes religiosos e históricos de la ciudad. El párroco José Domingo Rodríguez informó que los dos campanarios resultaron dañados y que el de mayor antigüedad colapsó por completo, aunque aún no ha sido retirado. Se estudia realizar un escaneo de la estructura para documentar cómo era el templo. Rodríguez indicó que, hasta ahora, no han encontrado planos antiguos de la catedral, aunque sí existen planos de remodelaciones y de anexos construidos con el tiempo.
La ministra de Cultura, Maruja Herrera, indicó que el Gobierno busca avanzar en la restauración y puesta en valor de los espacios afectados. Explicó que es necesario coordinar el ingreso a las iglesias para rescatar piezas que forman parte del patrimonio cultural de la nación. Según dijo, muchas imágenes religiosas fueron llevadas a viviendas particulares para custodiarlas, por lo que se requerirán autorizaciones formales para restaurarlas y devolverlas a sus lugares. Por su parte, el joven Nataniel Nurse pidió a las autoridades cuidar estos elementos, que considera parte de la historia y de la fe de la comunidad. La comunidad religiosa, por su lado, deberá buscar espacios temporales para seguir con sus actividades mientras se evalúan los templos.