Panamá se propone bajar 11 % sus emisiones para 2035 con estas medidas
El plan combina energías renovables, movilidad eléctrica, cambios en el agro y adaptación frente a sequías, inundaciones y subida del nivel del mar.
Panamá se propone disminuir en 11 % sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2035, según explicó el Ministerio de Ambiente (Miambiente). La meta forma parte de la tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN3), el documento que reúne los compromisos climáticos del país dentro del Acuerdo de París. Según la institución, la reducción podría llegar a 17 % si el país recibe apoyo financiero y técnico internacional para ejecutar las acciones previstas.
Para lograrlo, el plan impulsa la transición energética, la movilidad eléctrica y la reducción de emisiones en sectores productivos. Mirta Benítez, del Departamento de Cambio Climático, mencionó la promoción de energía solar y eólica, y destacó que la capacidad solar conectada aumentó 40 %. También citó iniciativas para reducir las emisiones de los gases refrigerantes que usan los equipos de aire acondicionado.
En movilidad, el parque acumulado de vehículos sostenibles 100 % eléctricos pasó de unos 300 en 2022 a cerca de 2,400 en 2025. Esta transición cuenta con respaldo legal en la Ley 295 de 2022, que establece incentivos para cambiar del transporte de combustión interna a vehículos eléctricos. La norma fija que las instituciones públicas incorporen estos vehículos en sus flotas administrativas hasta llegar a 25 % en 2027 y 40 % en 2030. En el transporte público colectivo y selectivo, los porcentajes mínimos serán 20 % para 2027 y 33 % para 2030.
En el sector agropecuario, y con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), se trabaja en medidas para bajar las emisiones de la producción de arroz y promover prácticas ganaderas más sostenibles. Entre los compromisos ambientales también figura la restauración de 100,000 hectáreas de ecosistemas entre 2026 y 2035, incluidas 2,500 hectáreas de manglares degradados.
Reducir emisiones es solo una parte del reto. Las sequías, las inundaciones y los cambios en los patrones de lluvia ya representan riesgos para las comunidades. Edna Flores, jefa del Departamento de Acción Climática de Miambiente, señaló que hay que proteger los recursos hídricos, los cultivos, las zonas costeras y la población expuesta. Benítez advirtió que las consecuencias pueden generar pérdidas económicas y culturales, que las lluvias variarán según la zona y que el calor pone en riesgo la salud de adultos mayores, niños y trabajadores al aire libre. También alertó sobre el agua disponible para consumo y para el Canal de Panamá, y sobre la subida del mar en comunidades costeras del Caribe y del Pacífico. En Guna Yala, algunas comunidades ya han sido reubicadas.
Panamá mantiene la condición de país carbono negativo, aunque eso no lo exime de los efectos del calentamiento global. De acuerdo con el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero, en 2021 el país emitió 20.5 millones de toneladas, mientras que el balance entre absorciones y emisiones fue negativo en 6.8 millones de toneladas. Para identificar las zonas más vulnerables, Miambiente trabaja con el Atlas Nacional de Riesgo Climático y con el proyecto Cuencas Resilientes, que busca soluciones basadas en la naturaleza en las cuencas de los ríos Parita, Chiriquí y Grande.
La funcionaria advirtió que, si no se fortalecen las acciones de adaptación en los próximos cinco o diez años, el país podría enfrentar más dificultades para abastecer agua, pérdidas en la producción agropecuaria y daños a viviendas en zonas propensas a inundaciones y deslizamientos. Por ello, insistió en involucrar a instituciones públicas, gobiernos locales y comunidades.
En otro frente, Miambiente colabora en una iniciativa para promover el reconocimiento de los derechos de la naturaleza, en el marco de la decimoséptima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), que se realiza del 19 al 30 de octubre en Ereván, Armenia.