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Nueve muertos al caer un jet privado en una calle de Greenacres, Florida

Los investigadores del NTSB buscan determinar si el avión se desintegró en el aire antes de estrellarse contra el suelo en el área de Palm Beach.

Mesa Internacional, 8:02 p.m. · 2 min de lectura
Nueve muertos al caer un jet privado en una calle de Greenacres, Florida

Un jet privado Learjet 60 se estrelló a gran velocidad en un vecindario del sur de Florida la tarde del domingo y dejó sin vida a las nueve personas que iban a bordo. Cámaras cercanas registraron el momento en que la aeronave golpeó el suelo en una calle de Greenacres, en el área metropolitana de Palm Beach.

El impacto abrió un cráter y el avión bimotor se fragmentó en miles de piezas pequeñas. En tierra, solo una persona que iba en un vehículo resultó herida, con una lesión en una pierna. Según las primeras investigaciones, no hubo más víctimas.

El vuelo era operado por la compañía Upper Jets con una aeronave de 22 años de antigüedad. Había salido a las 9:37 de la mañana del aeropuerto internacional de Austin, Texas, con destino a Eleuthera Norte, en Bahamas. Viajaban siete pasajeros y dos tripulantes. La madre de la piloto, Nathalia Gadelha, de 20 años, confirmó que su hija murió en el accidente.

Al momento del vuelo, la península de Florida tenía lluvias con actividad eléctrica y nubosidad inestable. A las 12:00 del mediodía, la aeronave reportó hielo ligero manejable y turbulencia moderada. Volaba a 35.000 pies de altitud, con una temperatura de -47 °C. Los pilotos pidieron subir a 37.000 pies para evitar la lluvia, pero menos de 30 segundos después anunciaron un descenso seguido de una llamada de socorro. A las 12:48 transmitieron que estaban en condición de exceso de velocidad al descender, y el resto del mensaje no se entendió.

Las autoridades de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) dijeron que el avión no logró recuperarse del descenso sin control. Su portavoz, Thomas Chapman, afirmó que no pueden especular sobre las causas, aunque reconoció que es posible que la aeronave se desintegrara parcialmente antes del impacto. Los restos menores se encontraron en un radio de unos 750 metros, en campos de béisbol, negocios y viviendas. En la zona viven unas 600 personas en un campo de casas semifijas.

El investigador Timothy Monville señaló que el principal obstáculo es recuperar los restos del cráter, que se llenó de agua tras romperse una tubería subterránea. Los investigadores también buscan la grabadora de voz y datos del avión, que aún no han hallado entre los escombros. Los expertos entrevistarán a personas para determinar qué sabían, cuándo y si las acciones tomadas fueron adecuadas ante el mal tiempo. Las autoridades no confirmaron quién controlaba la aeronave en ese momento.

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