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Lula se vuelve «rey del selfi» para pelear un cuarto mandato en Brasil

A casi 81 años, el presidente brasileño apuesta por videos y redes sociales para remontar frente a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta del 25 de octubre.

Mesa Internacional, 7:30 a.m. · 3 min de lectura
Lula se vuelve «rey del selfi» para pelear un cuarto mandato en Brasil
FOTO: www.ecotvpanama.com

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cambió su manera de comunicarse. El veterano líder de izquierda, que por años mostró poco interés en los celulares, ahora graba videos, se toma selfis y se presenta a sí mismo como «el rey del selfi». La meta es movilizar a su gente de cara a la segunda vuelta presidencial contra el senador conservador Flávio Bolsonaro.

El giro llegó después de que Lula quedara por detrás de Bolsonaro en la primera ronda. Desde entonces publica contenido con más frecuencia y se asesora con diputados jóvenes que conocen bien las plataformas digitales. Con esto reconoce que la derecha ha ganado mucho terreno en redes, en un país muy conectado y fuertemente polarizado.

La edad es uno de los temas que más pesan en la campaña. Lula, que cumple 81 años en octubre y ha tenido problemas de salud, comparte videos haciendo ejercicio y asegura que se siente mejor que nunca. Atribuye parte de esa energía a su esposa, Rosângela da Silva, conocida como Janja, de 60 años, cuyo papel destacado en la campaña también ha recibido críticas.

Su historia es de las más conocidas de la región. Nació en 1945 en una familia campesina pobre de Pernambuco, trabajó como obrero desde los 14 años, perdió un dedo en un accidente laboral y lideró huelgas sindicales durante la dictadura militar. Llegó a la presidencia en 2003, tras tres intentos fallidos, fue reelegido en 2006 y regresó al poder en 2022 al vencer por poco margen a Jair Bolsonaro. El programa social Bolsa Família sigue siendo su legado más citado, aunque él ha dicho que no quiere ser recordado solo por eso.

Su gestión actual, en la que retomó políticas sociales y medidas contra la deforestación amazónica, ha sido cuestionada por la falta de propuestas nuevas y por el desgaste de tantos años en la política. A eso se suma su condena por corrupción, que lo tuvo 580 días preso entre 2018 y 2019. Esas condenas fueron anuladas por fallos sobre la competencia del tribunal y la parcialidad del juez, pero sus adversarios todavía las usan en campaña. También se le critica su cercanía con gobiernos autoritarios de izquierda.

Lula plantea su candidatura como una defensa de la democracia ante el avance de la extrema derecha y presume su experiencia como su mayor fortaleza. Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente, sostiene que al mandatario solo le interesa seguir en el poder y busca pintarlo como una figura del pasado. La información disponible también indica que ambos arrancaron un domingo la campaña en sus bastiones políticos con promesas contra el crimen organizado, un dato que no encaja del todo con el calendario de segunda vuelta descrito.

El balotaje del 25 de octubre será decisivo para Lula. Una derrota pondría fin a su mandato actual y cerraría una etapa excepcional en la historia democrática de Brasil.

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