Lula busca reinventarse como «rey del selfi» para un cuarto mandato en Brasil
El presidente intensifica sus videos y selfis de cara a la segunda vuelta del 25 de octubre, frente a Flávio Bolsonaro.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, de casi 81 años, decidió cambiar su estrategia de comunicación y convertirse en protagonista de videos y selfis para movilizar a sus seguidores. El objetivo es reforzar su candidatura frente al conservador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Durante años, Lula mostró poco interés por los teléfonos celulares. Ahora se presenta como «el rey del selfi». El giro responde a su reconocimiento de que necesita adaptarse a un escenario en el que la derecha tiene una fuerte presencia en las redes sociales, un país muy conectado y profundamente polarizado.
Tras quedar detrás de Bolsonaro en la primera vuelta, el mandatario empezó a publicar videos con más frecuencia. Para afinar su mensaje recibió asesoría de jóvenes diputados que dominan las plataformas digitales. Con contenidos más directos, personales y cotidianos, busca llegar a los votantes y contrarrestar la influencia de la oposición en internet.
La estrategia apunta a proyectar cercanía y vitalidad, y a convencer al electorado de que conserva la energía y la experiencia necesarias para gobernar el país más grande de América Latina durante un cuarto mandato. Varios de los videos lo muestran haciendo ejercicio, para demostrar que mantiene buena condición física pese a su edad y a los problemas de salud que ha enfrentado. Lula asegura sentirse en mejor forma que nunca. Su esposa, Janja, de 60 años, también ocupa un lugar destacado en su vida personal y política, aunque su presencia en la campaña ha generado críticas.
Lula nació el 27 de octubre de 1945 en una familia campesina pobre de Pernambuco, en el nordeste brasileño. Su familia se mudó a la región industrial de São Paulo en busca de mejores oportunidades. Desde los 14 años trabajó como obrero, y perdió un dedo en un accidente laboral. Luego se convirtió en dirigente sindical y encabezó huelgas importantes a finales de la década de 1970, durante la dictadura militar. Tras tres intentos fallidos, asumió la Presidencia en 2003, fue reelegido en 2006 y dejó sus dos primeros mandatos con altos índices de popularidad. Su programa Bolsa Família sigue siendo uno de sus principales legados.
En 2022 derrotó por un estrecho margen a Jair Bolsonaro y regresó al Palacio do Planalto. Sin embargo, su gestión es criticada por la falta de propuestas novedosas y por el desgaste acumulado en años de política. Otro punto que lo persigue es su condena por corrupción, que lo llevó a pasar 580 días en prisión entre 2018 y 2019. Las condenas fueron anuladas por decisiones judiciales, pero sus adversarios mantienen las acusaciones en su discurso electoral.
Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, cuestiona las motivaciones de Lula y sostiene que su principal interés es mantenerse en el poder. Lula, por su parte, presenta su candidatura como una defensa de la democracia frente al avance de la extrema derecha. La segunda vuelta se realizará el 25 de octubre, y una derrota pondría fin a su mandato actual.