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Juan Octavio Díaz defiende la responsabilidad social como motor de crecimiento empresarial

El presidente de La Casa de las Baterías explica su programa de reciclaje de baterías, su apuesta por la energía solar y la contratación de mujeres en sus tiendas.

Mesa de Política, 12:00 a.m. · 2 min de lectura
Juan Octavio Díaz defiende la responsabilidad social como motor de crecimiento empresarial

Juan Octavio Díaz Endara, músico y presidente de La Casa de las Baterías, conversó sobre el negocio de baterías en Panamá y sobre la forma en que su empresa entiende la responsabilidad social. Según explicó, la batería no tiene una temporada de compra, porque se reemplaza cuando el vehículo deja de encender. Por eso, dice, el cliente llega pidiendo una solución urgente y rara vez hace preguntas técnicas.

Uno de los problemas que describe es el destino de las baterías usadas. Como contienen plomo ácido, pueden contaminar al final de su vida útil. Para evitarlo, la empresa ofrece un descuento de 10% sobre la batería nueva a quien entregue la vieja. Luego, la compañía recupera ese costo al exportar las baterías usadas, en un esquema que describe como economía circular.

Díaz también habló de la energía solar. Recordó que, al inicio, casi todas las instalaciones necesitaban baterías para almacenar la energía, mientras que hoy existen proyectos que inyectan electricidad directamente a la red. Atribuye la baja de costos a la producción china y a la mayor demanda mundial. Según sus cifras, el retorno de la inversión pasó de ocho, nueve o hasta diez años a unos dos años y medio.

En cuanto a la movilidad eléctrica, indicó que su penetración en Panamá está por debajo de 2%, aunque crece, y que ya existe una ley para promoverla. Mencionó que la carga rápida de un vehículo con batería grande puede tomar cerca de dos horas y que los cargadores requieren una instalación eléctrica adecuada. También afirmó que las baterías de sodio, que está desarrollando una fábrica china, serían menos dañinas para el ambiente.

Sobre la gestión interna, el empresario sostiene que una compañía no debe existir solo para generar dinero. Tras un censo social entre sus colaboradores, la empresa encontró casos graves, como trabajadores que vivían en pisos de tierra y mujeres que sufrían abuso físico. Con el consentimiento de cada persona, la empresa ofreció asistencia legal, médica y, en algunos casos, financiera. Hoy sus 35 tiendas en Panamá son administradas por mujeres, y la empresa participa en el programa Padrino Empresario del Mides, que ofrece trabajo de medio tiempo a jóvenes para que terminen sus estudios.

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