Estudiantes aplazados en Panamá avanzan de grado con materias pendientes
El Ministerio de Educación creó en 2024 un programa de recuperación académica, mientras los datos de PISA 2022 muestran una alta repetición y bajo dominio en matemáticas.
En Panamá, un estudiante puede terminar el año con una a tres asignaturas pendientes y, aun así, avanzar de grado. El sistema educativo lo reconoce como estudiante aplazado: no está reprobado de forma oficial, pero tampoco ha demostrado dominar todos los aprendizajes esperados. Para estos casos existe un proceso de recuperación.
En 2024, el Ministerio de Educación habilitó el Programa de Recuperación Académica Estudiantil para alumnos de premedia y media que no habían completado entre una y tres materias. Solo en Panamá Centro se estimaban alrededor de 8 mil estudiantes que debían asistir a recuperación, y el programa se extendió a 88 centros educativos del país.
Según los datos citados, en premedia la matrícula de recuperación se concentraba en Matemáticas e Inglés. En media, en cambio, sobresalían asignaturas científicas como Química, Biología y Física.
El análisis señala que una materia pendiente puede tener varios orígenes: aprendizajes que no quedaron claros, ausencias acumuladas, dificultades familiares, problemas de lectura, falta de acompañamiento o una combinación de factores. Por eso, la recuperación cumple una función importante, pero llega tarde cuando el problema viene arrastrándose desde hace años.
Los resultados de PISA 2022 ofrecen un panorama preocupante. En Panamá, el 20% de los estudiantes de 15 años reportó haber repetido al menos un grado desde que ingresó a primaria, frente al promedio de 9% de la OCDE. Además, solo el 16% alcanzó al menos el nivel básico de competencia en matemáticas. La fuente aclara que estos datos no permiten afirmar que todos los alumnos que pasan de grado sin dominar una materia terminarán repitiendo.
La OCDE advierte que, en currículos acumulativos, avanzar sin dominar aprendizajes previos puede dejar al estudiante en una posición cada vez más difícil en los grados siguientes. El texto plantea que la discusión debe centrarse en detectar a tiempo lo que falta, con evaluaciones que sirvan para intervenir y no solo para calificar, por ejemplo, cuando un alumno no maneja fracciones en sexto grado o no comprende lo que lee en primaria.