Estados Unidos y Cuba chocan en la ONU durante el debate sobre el embargo
El embajador Mike Waltz y el canciller Bruno Rodríguez protagonizaron un duro cruce que obligó a suspender la sesión por unos minutos. La votación sobre la resolución cubana será el miércoles.
El debate sobre el embargo estadounidense contra Cuba en la Asamblea General de Naciones Unidas se interrumpió brevemente el martes tras un fuerte enfrentamiento entre el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, y el canciller cubano, Bruno Rodríguez.
Cada año desde 1992, La Habana presenta en la Asamblea una resolución no vinculante que pide el fin del embargo estadounidense, vigente desde 1962. El texto comenzó a discutirse el martes y será sometido a votación el miércoles. Este año, Cuba también pedirá que se levante el bloqueo petrolero que Washington aplica a la isla desde enero.
El momento más tenso llegó cuando Waltz hablaba desde la tribuna. Rodríguez y otros diplomáticos cubanos golpearon una mesa para protestar. El canciller se levantó de su asiento, se acercó al estrado y pidió una moción de orden contra el embajador estadounidense, que en su intervención cuestionaba, entre otros temas, la represión en la isla gobernada por el Partido Comunista.
Waltz respondió recordando que aquel era el foro de las Naciones Unidas y no una dictadura comunista, y dejó claro que no permitiría que lo silenciaran. La presidencia de la Asamblea suspendió la sesión por unos minutos y pidió a los representantes que regresaran a sus asientos para continuar el debate.
La Habana acusa a Washington de desplegar una campaña de presiones sin precedentes para que varios países retiren su respaldo a la resolución contra el embargo. Las autoridades cubanas sostienen que esa presión explica el resultado de la votación de 2025, cuando la resolución obtuvo 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones.
El respaldo fue el más bajo en los últimos 20 años. Habitualmente, Cuba consigue un apoyo amplio en la Asamblea General, por lo que el número de este año será observado de cerca. La resolución no es vinculante, pero sirve como termómetro del respaldo internacional a la posición de La Habana frente a Washington.