España suma dos accidentes ferroviarios con más de 100 muertos en 2026
Dos choques en la misma línea de alta velocidad dejaron 114 víctimas mortales, lo que reabre el debate sobre la seguridad, el mantenimiento y la inversión en el sistema.
El año 2026 se ha convertido en uno de los más difíciles para la red de alta velocidad de España, que durante años fue motivo de orgullo nacional. Dos siniestros en la misma línea han dejado más de cien personas fallecidas y han abierto dudas sobre la seguridad del sistema, mientras crece la desconfianza de quienes viajan en tren.
El primer accidente ocurrió el 18 de enero en Adamuz, cerca de la ciudad de Córdoba, en el corredor que une Madrid con Andalucía. La colisión entre dos trenes de alta velocidad dejó 45 muertos y más de 100 heridos. Se trata de uno de los peores accidentes ferroviarios de la historia reciente de Europa y de la cifra más alta de víctimas mortales en España desde 2013.
El segundo siniestro se produjo a la altura de Urda, en Toledo, cuando un tren de Renfe chocó con otro de Iryo que estaba detenido en la misma vía. Hasta ahora, el balance asciende a 69 muertos y decenas de heridos. El ministro de Transportes, Óscar Puente, atribuyó lo ocurrido a un fallo informático que dejó fuera de servicio el sistema automático de control de la circulación. Según su versión, desde el centro de control de Atocha, en Madrid, se ordenó al maquinista reanudar la marcha sin reducir la velocidad, por lo que no pudo frenar a tiempo.
Los informes preliminares de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios apuntaron, en el caso de Adamuz, a un fallo en la vía, que según el documento presentaba grietas antes de la catástrofe. El sindicato de maquinistas Semaf, que agrupa a la mayoría de los conductores, sostiene que el deterioro fue gradual y se debe sobre todo a la falta de mantenimiento. Los maquinistas denuncian más baches, sacudidas y vibraciones, y tramos donde deben reducir la velocidad. El gremio ha convocado varias huelgas este año para exigir más inversión en seguridad ferroviaria.
La inversión también está bajo escrutinio. España destinó en 2024 el 15,8% de su inversión ferroviaria al mantenimiento de la red, el nivel más bajo desde 2016, según datos de Eurostat. Entre 2016 y 2023, esa proporción se mantuvo en torno al 19% y 20%. Al mismo tiempo, el país lleva tres años sin aprobar nuevos Presupuestos Generales del Estado y funciona con los de 2023 prorrogados, lo que limita la planificación de nuevas cuentas públicas.
El sector también cambió en los últimos años. Tras la liberalización, la red pasó de un solo operador a tres, y el número de pasajeros en alta velocidad llegó a 40 millones en 2024, con caídas de precios de hasta 40% en algunas líneas. Expertos advierten que más trenes y más viajeros aumentan la probabilidad de incidencias. El presidente Pedro Sánchez calificó de inasumible que el país sufra dos accidentes tan graves en un mismo año y prometió medidas para recuperar la confianza en el sistema ferroviario.