Columnista cuestiona la unidad de la ONU y pide conservar sus objetivos
Tras la 81.ª Asamblea General, el autor critica la falta de atención a conflictos como el de Haití y recuerda la sesión del Consejo de Seguridad celebrada en Panamá en 1973.
Una columna de opinión publicada recientemente analiza la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en septiembre pasado con el propósito declarado de restaurar la confianza en el organismo y generar resultados para todos. Su autor afirma que, aunque algunos discursos fueron acertados y otros muy agresivos, en conjunto dejaron de lado temas que considera importantes, entre ellos diversos conflictos que desde hace tiempo afectan la paz regional, como los de Haití y varios países africanos.
Según el columnista, algunas delegaciones acudieron a esas sesiones con la intención de desacreditar a la ONU, algo que, a su juicio, responde a intereses de quienes prefieren verla desaparecer. Señala además que la cobertura del evento en Panamá fue insuficiente, incluido el discurso del presidente panameño.
El análisis se detiene en la propuesta del mandatario de otorgar a América Latina un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. El autor pone en duda esa petición, porque la región nunca ha quedado sin representación y actualmente cuenta con dos miembros no permanentes, uno de ellos Panamá. Cuestiona también si una plaza permanente implicaría el derecho a veto y considera que el país debe fortalecer su presencia en ese órgano con propuestas concretas.
Para ilustrar su postura, el texto recuerda la sesión del Consejo de Seguridad que se realizó en Panamá en 1973, la primera vez que ese órgano sesionó en América Latina. Según la columna, la resolución presentada por Panamá y Perú, relacionada con el Canal, obtuvo 13 votos a favor de los 15 miembros, mientras el Reino Unido se abstuvo. El texto menciona también el veto de Estados Unidos y cita al entonces presidente Richard Nixon, quien reconoció en un informe al Congreso que la relación con Panamá debía cambiar.
Por último, el autor advierte sobre el impacto de la inteligencia artificial y el uso masivo de drones en los conflictos, y sostiene que Panamá debe inventariar sus recursos y reducir su dependencia del Canal. Concluye que la ONU debe conservar sus objetivos originales.