Columna defiende mantener relaciones con China y rechaza oficina comercial de Taiwán
Su autor sostiene que el vínculo establecido en 2017 responde al interés nacional y critica a diputados que impulsan una representación taiwanesa.
Una columna de opinión plantea que Panamá debe conservar y ampliar sus relaciones diplomáticas con la República Popular China. Según su autor, la decisión tomada en 2017 no fue improvisada, sino antecedida por intentos parecidos de administraciones anteriores de distintas tendencias políticas, y responde a una lectura geopolítica, económica y de soberanía.
El texto destaca el peso económico de China, que describe como la segunda economía del mundo, el segundo usuario del Canal y el principal proveedor de la Zona Libre de Colón. A partir de ahí, afirma que romper con Beijing para restablecer vínculos con Taipéi dañaría la economía de servicios, la reputación internacional del país y el acceso a un mercado que considera el más grande del mundo. Sobre la idea de una oficina comercial taiwanesa, sostiene que no evitaría un choque con China, porque, según el autor, Beijing considera el tema Taiwán parte central de sus intereses. Añade que más de 180 países mantienen relaciones con la República Popular China.
La columna también cuestiona la forma en que se describe a Taiwán en documentos de la ONU, donde en algunos casos aparece como provincia de China. Señala que Panamá no integra el Consejo de Seguridad y que el principio de una sola China es la base del restablecimiento de relaciones. Para el autor, ese principio obliga al país como firmante de tratados.
En el plano político, el texto atribuye a la inversión china en logística, telecomunicaciones, energía, transporte y la Zona Libre la creación de miles de empleos. Presenta el vínculo con Beijing como un respaldo a la soberanía panameña sobre el Canal y a la neutralidad de la vía, y afirma que China respeta el principio de no injerencia.
El artículo cuestiona la legalidad de las gestiones de un grupo de diputados para abrir una oficina comercial taiwanesa y crear un grupo de amistad parlamentario. Según el autor, la conducción de las relaciones internacionales corresponde al Órgano Ejecutivo, y cita al presidente José Raúl Mulino en ese sentido. También sostiene, sin aportar pruebas en el texto, que fuerzas externas podrían estar detrás de esas iniciativas. La columna cierra llamando a mantener y fortalecer la cooperación con China.