Colombia estrena sede presidencial alterna en Barranquilla entre críticas y burlas
La casona de columnas blancas, dentro de un batallón, costó unos 647.000 dólares y reaviva el debate sobre la descentralización del poder.
En Barranquilla, dentro de la guarnición militar Batallón Paraíso, se levanta una casona neoclásica de columnas blancas que el gobierno presenta como la nueva sede presidencial. El edificio, construido en 1938 y remodelado, es el símbolo de dos promesas del presidente Abelardo de la Espriella: la cercanía con las fuerzas de seguridad y una administración más cercana a las regiones, en medio de una ola de violencia en el país.
Desde la calle, sin embargo, la casona apenas se distingue. Jardines tropicales y palmeras rodean el inmueble, donde un letrero sencillo anuncia la Presidencia de la República. El espacio militar supera los 50.000 metros cuadrados y está cerrado al público. Según la gobernación del Atlántico, la adecuación tardó cerca de un mes y costó unos 647.000 dólares, con financiación pública y privada.
El lugar cuenta con un búnker subterráneo pensado para el presidente y su cúpula política y militar en caso de crisis. Allí convergen vehículos oficiales, funcionarios, escoltas y militares, mientras el mandatario despacha con ropa táctica y suele llegar en caravanas de carros blindados o en helicóptero, despliegues que él mismo difunde en sus redes.
La sede ya recibió visitas de alto perfil, como las del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y de la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández. Además, el presidente negó que el diseño sea una copia de la Casa Blanca, pero en redes sociales abundan las burlas por su parecido, algunas de ellas bajo el apodo de "Casa Blanca de Temu".
La iniciativa divide opiniones. Comerciantes y vecinos de Barranquilla celebran que el Caribe gane visibilidad y critican el centralismo histórico de Bogotá. Otros cuestionan el costo en medio de una profunda crisis fiscal y un gobierno que defiende la austeridad. La oposición la considera una puesta en escena innecesaria, y líderes indígenas del Cauca sostienen que las regiones siguen viendo abandono y estigmatización.
Los juristas consultados son claros en un punto: convertir Barranquilla en capital alterna exigiría una reforma constitucional, que debe superar ocho debates en el Congreso. Para el abogado constitucionalista Juan Manuel Charry, la sede equivale más bien a un lugar donde el presidente permanece unos días para ejercer sus funciones.
El mandatario anunció que también habrá sedes presidenciales en Medellín y Cali. La Presidencia no respondió a las preguntas de la agencia AFP sobre el funcionamiento de la sede.