Una semana después del terremoto de Azuero, las réplicas siguen remodelando el terreno
Especialistas de la Universidad de Panamá explican por qué continúa la actividad sísmica y qué estudios se realizan en las provincias afectadas.
Este viernes 16 de octubre se cumple una semana del terremoto de magnitud 7.5 que sacudió el país el 9 de octubre a las 12:56 p.m. Desde entonces, el sistema de fallas de Azuero-Soná sigue acomodándose, un proceso que mantiene la actividad sísmica en las provincias afectadas.
Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, explicó que hasta la mañana de este viernes se habían registrado más de 750 réplicas. Entre las 10:00 a.m. y el momento de la entrevista se sumaron otras 38. Según el especialista, este comportamiento no es inusual, ya que forma parte del reajuste de las fuerzas geológicas que originaron el sismo principal.
Los registros del instituto muestran que las réplicas han sido cada vez de menor magnitud. Luque indicó que, según lo observado en eventos anteriores, las réplicas podrían prolongarse entre uno y dos meses, pero con intensidades progresivamente menores y con espacios de tiempo cada vez más largos entre una y otra. Como referencia, mencionó los terremotos que se registraron en Panamá en 1991 y 1934.
El especialista explicó que el evento se asoció a una falla de rumbo o lateral, donde un bloque de terreno se desplaza frente a otro, con un componente vertical adicional. También aclaró la diferencia entre magnitud e intensidad. La magnitud mide la energía liberada por un sismo, mientras que la intensidad describe cómo se percibe y qué efectos causa en un lugar específico. Por eso, a medida que las réplicas disminuyan en magnitud, también serán menos perceptibles para la población.
Además del monitoreo sísmico, los especialistas recopilan información geológica para determinar los desplazamientos del terreno y los cambios en el relieve provocados por el terremoto. Luque indicó que también se hacen evaluaciones para identificar posibles hundimientos costeros en sectores de Los Santos y Veraguas, con el objetivo de establecer la magnitud de las transformaciones geomorfológicas registradas.
Por otro lado, el experto precisó que otros sismos detectados en el territorio nacional, incluidos los ocurridos en Bocas del Toro y en la zona fronteriza entre Panamá y Costa Rica, responden a otros sistemas de fallas y no están relacionados con las réplicas del terremoto de Azuero. Como comparación, se recordó que en Venezuela, tras el doble terremoto, ya se acumulan más de 4,000 réplicas en tres meses.
Mientras continúan los movimientos, las autoridades reiteran el llamado a mantener la calma, seguir las recomendaciones oficiales y cumplir los protocolos de desalojo establecidos para viviendas y lugares de trabajo.